lunes, 12 de noviembre de 2007
La sangre azul también hierve
Razón no le falta al monarca, las cosas como son. Hay que entender que quien propició el habla, pueblo, habla para España mande callar al que pretende que enmudezca por la fuerza la oposición en su país. Tampoco hay que reprocharle el brote de violencia porque lo dirigió contra quien en su nación no sólo viola la ley sino que jode a la justicia y se amanceba con el desorden. Lo que sí le cuestiono es que pusiera tanta vehemencia en defender el honor de Aznar. Al fin y al cabo el ex presidente está acostumbrado a ser muñeco de pim pam pum desde que compartió en Irak con su amigo americano el abran fuego, señores.
Yo también le eché una mano al de las Azores, si bien lo hice con la mesura que me caracteriza, más próxima al balbuceo que al te vas a enterar. Cuestión de carácter. Y de interés. Prefiero tratar a esta gentuza con guante de seda en vez de con puño de hierro porque nunca se sabe cuando vas a necesitarla. En cualquier caso, siempre será mejor templar gaitas que calentar el ambiente, que es lo que ha hecho su majestad. Al perder los nervios no sólo no ha ganado un amigo, sino que le ha dado bazas para que a cuenta del descubrimiento Hugo llame hija de puta a la madre patria.
Por si no teníamos bastante con la reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla a causa de otra visita del jefe del Estado, ahora serán las antiguas colonias americanas las que nos pongan finos. En Sudamérica existe la mala costumbre de relacionar a España con la leyenda negra, por lo que el caudillo caraqueño intentará cobrarse con carácter retroactivo daños y perjuicios a cuenta de las supuestas tropelías de Hernán Cortes y los presuntos desmanes de Pizarro. Pues él sabrá lo que hace, porque se mete con su ancestros. Con la cara que tiene y el poco seso de que dispone estoy casi convencido de que es descendiente directo de Cabeza de Vaca.
sábado, 10 de noviembre de 2007
El temporal, chirimiri
Incongruencias jurídicas al margen, el incremento de temperatura, a sabiendas de que nadie le mete mano al mercurio, campa a sus anchas por Castilla y aledaños. De tal modo lo hace que según prevén los ecologistas en unas decadas la borrasca será especie en peligro de extinción y la tempestad pieza de museo. En un futuro próximo lo que ahora no pasa de cuatro gotas tendrá rango de aguacero y lo más parecido al actual temporal será el chirimiri. A resultas de lo cual la huerta valenciana lanzará un SOS por el arroz y el Ebro, a puro ser poca cosa, se quedará para contar batallitas.
Puesto que la culpa es nuestra propongo un retorno a los coches de caballos para sustituir a los caballos en los coches. Es preciso volver a los tiempos del abuelo Patxi, el del café a 80 céntimos. Entonces la gente moría de otra manera: se los cargaba la guerra o el hambre, que son asesinos casi de la familia, matones de toda la vida. De modo que, como tengo que dar ejemplo no contaminante, recuérdame que a partir de ahora me desplace en bicicleta por el conjunto del país con Pepiño de gregario y Moraleda en el control de avituallamiento. Para los viajes internacionales inherentes al cargo también tengo la solución: me he apuntado a la academia esa que enseña a volar a los tontos.
Todo sea por evitar que el verano emule a Magdalena Alvárez a la hora de acabar con las estaciones. Antes la naturaleza era sabia, pero ahora, con la LOGSE, no pasa de listilla, así que comete errores. Al paso que vamos es más probable que posible que en navidades no muy lejanas cohabiten la pandereta y el after sun y que la primavera en vez de alterar la sangre ponga de los nervios a causa del calor. De suceder tal cosa será el tiempo y no yo el que acabe con la nación. Por una parte eso me quita un peso histórico de encima, pero por otra me revienta que se me adelante el anticiclón después de haber trabajado cuatro años de sol a sol para que a España le llegara la noche más larga.
martes, 6 de noviembre de 2007
Sinvergüenza, Sarpullido, Sarkozy
Sonsoles, ensalzada la zeta es hora de denigrar la ese: sinvergüenza, sarpullido, Sarkozy. El presidente de la república me ha dejado de nuevo como al rey desnudo, en evidencia, tras lograr la liberación de las cuatro azafatas de vuelo españolas arrestadas en África por un equívoco que por poco acaba en merienda de negros dado que el gobierno local les acusaba de implicación en la red de una ONG gabacha que sacaba de tapadillo niños del Chad para vendérselos a familias afincadas en el oh, la, la.
La organización pretendía dejar a los críos sin la última cena con sus padres biológicos para que los adoptivos les dieran en Aviñón su primer danone. De ahí su empeño en despedirse a la francesa con la guardería puesta. Como quiera que las fuerzas de seguridad nativas abortaron el rapto hacia Europa la justicia detuvo a siete españoles de la tripulación bajo la acusación de estar en el ajo, delito que en ese país no se paga con el descanso eterno tras ejecución sumarísima sino con trabajos forzados. Y, claro, en España nadie estaba por la labor.
Nadie menos yo, que, laico como soy, no he removido cielo y tierra para que facturaran a mi gente hacia España. Al no ser la primera vez que un puñado de paisanos se encuentra en apuros en territorio hostil me lo tomé con calma. Me limité a mandar a un funcionario de segundo nivel en vez de acudir en primera persona, que es lo que ha hecho Nicolás en una acción relámpago de la que ha regresado envuelto con el halo del capitán Trueno.
La conclusión que saco de todo esto es que tengo que despedir a mis asesores por no impedir que yo estuviera de puente mientras él cogía el aéreo. Ahí es nada portarse como un caballero andante con las damas del país vecino, mientras su legítimo representante se queda sentado a verlas venir. Y menos mal que mi homólogo tuvo el detalle de hacer escala en Madrid para que las chicas hicieran trasbordo porque en caso contrario me cuesta ir a La Bastilla a darles las merci al que me ha hecho la gracia.
sábado, 3 de noviembre de 2007
Peligro árabe
Rajoy no aprenderá nunca. Interesarse más por la causa que por el efecto es un error. A los damnificados por un ciclón de los que destroza América no les saca de pobres saber que el origen del tornado de turno fue el aleteo de una mariposa en Asia. Por lo mismo, a los españoles no les interesa tanto conocer quienes están detrás de los que se llevaron a 191 por delante, como tener claro que los que pusieron las mochilas bomba echan en las maletas varias mudas porque ingresaran casi de por vida en Carabanchel.
No es por darle pistas sobre la estrategia a seguir, pero es de libro que si quiere hacerme daño el PP debería de pasar la página del terrorismo islámico y centrarse en el peligo árabe ahora que Rabat ha llamado a consulta a su embajador en España en protesta por la inoportuna visita de los reyes a Ceuta y Melilla. Comprendo y comparto la reacción de Mohamed VI contra Juan Carlos I. Estoy por protestar yo también por lo que tiene de provocación que el jefe del Estado haga turismo político en territorio ocupado justo cuando Al Qaeda tiene como prioridad uno recuperar Al Andalus. A ver si por la chulería del Borbón el hijo de Hassan replica con una visita oficial a Valdemoro. O, peor aún, decide recuperar Perejil con la ayuda de los países musulmanes inscritos en la ruta de las especias.
Como eso ocurra me da algo. Sabes que no sirvo para la guerra. Y menos si me las tengo que ver con la guardia mora. Cada vez que alguien mienta a Almanzor en mi presencia me tienen que traer las sales. Así que por mí se pueden quedar con todo el país, que en cualquier caso será poco cuando se independice aquí y en la China la nación de José Luis. Para evitar agresiones sarracenas sopeso negociar con los califas de la OPEP el uso compartido de la Mezquita y ceder a la liga árabe, que es la premier del integrismo, la titularidad de la Alhambra. Estoy dispuesto incluso a entregarle el Generalife con tal de no meterme en ningún jardín. No es una postura valiente, lo sé, pero tampoco merezco que me llamen gallina por el hecho de que ante la posibilidad de otra batalla de Guadalete no pueda contener el llanto. En mi defensa debo decir que, desde Boabdil, llorar es de hombres.