Sonsoles, descarrilar es de sabios. Lo acredita Mariano, que se pasa de listo al cuestionar al gallego modo –sí, pero no- la sentencia por la matanza de la estación de Atocha. No sólo no rectifica sino que, adicto al río revuelto, aprovecha que el Pisuerga pasa por mi ciudad natal para sugerir que el auto está incompleto porque no aclara quién ordenó la masacre una vez descartado que El Egipcio tuviera la mala idea necesaria para ser el cerebro. Ni siquiera el empeño de Prisa por convertirle en cabeza pensante de turco ha servido para que el tribunal condenara por narices al supuesto paisano de Cleopatra.
Rajoy no aprenderá nunca. Interesarse más por la causa que por el efecto es un error. A los damnificados por un ciclón de los que destroza América no les saca de pobres saber que el origen del tornado de turno fue el aleteo de una mariposa en Asia. Por lo mismo, a los españoles no les interesa tanto conocer quienes están detrás de los que se llevaron a 191 por delante, como tener claro que los que pusieron las mochilas bomba echan en las maletas varias mudas porque ingresaran casi de por vida en Carabanchel.
No es por darle pistas sobre la estrategia a seguir, pero es de libro que si quiere hacerme daño el PP debería de pasar la página del terrorismo islámico y centrarse en el peligo árabe ahora que Rabat ha llamado a consulta a su embajador en España en protesta por la inoportuna visita de los reyes a Ceuta y Melilla. Comprendo y comparto la reacción de Mohamed VI contra Juan Carlos I. Estoy por protestar yo también por lo que tiene de provocación que el jefe del Estado haga turismo político en territorio ocupado justo cuando Al Qaeda tiene como prioridad uno recuperar Al Andalus. A ver si por la chulería del Borbón el hijo de Hassan replica con una visita oficial a Valdemoro. O, peor aún, decide recuperar Perejil con la ayuda de los países musulmanes inscritos en la ruta de las especias.
Como eso ocurra me da algo. Sabes que no sirvo para la guerra. Y menos si me las tengo que ver con la guardia mora. Cada vez que alguien mienta a Almanzor en mi presencia me tienen que traer las sales. Así que por mí se pueden quedar con todo el país, que en cualquier caso será poco cuando se independice aquí y en la China la nación de José Luis. Para evitar agresiones sarracenas sopeso negociar con los califas de la OPEP el uso compartido de la Mezquita y ceder a la liga árabe, que es la premier del integrismo, la titularidad de la Alhambra. Estoy dispuesto incluso a entregarle el Generalife con tal de no meterme en ningún jardín. No es una postura valiente, lo sé, pero tampoco merezco que me llamen gallina por el hecho de que ante la posibilidad de otra batalla de Guadalete no pueda contener el llanto. En mi defensa debo decir que, desde Boabdil, llorar es de hombres.
sábado, 3 de noviembre de 2007
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