sábado, 27 de octubre de 2007

Racista y gilipollas

Sonsoles, Sergi, el joven que activó las manos libres contra una chica ecuatoriana mientras hablaba con el móvil, no sólo es racista, también es gilipollas. Con la de callejones oscuros que hay en Barcelona para ejercer la xenofobia sin luz ni taquígrafos se pone a oficiar de sudafricano pre Mandela frente a las cámaras del metro. Y ante un testigo gaucho que, aunque durante la agresión representó el papel de la Argentinita, vete a saber si cuando declare ante el juez con protección policial no emula a Martín Fierro.
En cualquier caso, a este país no hay quien lo reconozca. Lanzar en un cercanías puñetazos de proximidad a una mujer revela que España está enferma. En mis tiempos se cedía el asiento a las damas en lugar de acosarlas con patadas tierra-aire en los vagones. Hoy día no hay respeto, hoy entra al tren una embarazada de color y en vez de atenciones recibe palizas. Si el clan Sergi está de guardia ten por seguro de que rompe aguas mientras le rompen la cara ante una sociedad que se autoaplica la epidural del miedo para no meterse en líos con quien presume de artes marciales en el orient express.
Los expertos de todo a cien relacionan la agresividad con el entorno para explicar la coherencia del comportamiento de Sergi. Vienen a decir que quienes residen en un hábitat de mierda están abocados a expandir la peste por sistema. Pues no. Si eso fuera así nuestros padres, los niños de la guerra, se hubieran hecho ñetas en vez de hombres de provecho. Pasaron hambre, frío, calamidades, pero en vez de bandas organizadas formaron las bases para hacer de esta nación lo que ahora es: una pasada a punto de dejar de serlo.
Frente a su actitud, la de Sergi, reverso de Robin de los bosques, empeñado en ejercer de sheriff de Nottingham con los inmigrantes. También en esto nos dan lecciones nuestros antepasados. Antes, quienes acumulaban odio de clases no la emprendían con los débiles, sino que ejercían de aguafiestas con los que nadaban en la abundancia, a los que lo mismo le montaban una revolución rusa que le forzaban a aceptar el estatuto de los trabajadores si querían evitar el advenimiento de la dictadura del proletariado.
En el día de hoy, sin embargo, los parias de la tierra, en vez de ponerse en pie, se patean entre ellos mientras dejan en paz a los de arriba. El ejemplo es Sergi, racista vocacional, xenófobo por instinto, bruto de oficio. Tal y como yo lo veo este muchacho sería capaz de reventar un concierto de Jorge Negrete y de pagar el doble por las obras completas de Blanco White.

sábado, 20 de octubre de 2007

Ese hombre

Sonsoles, Franco, ese hombre, no es santo de mi devoción, pero nos viene que ni caído del cielo para echar en cara a la derecha su vinculación al glorioso alzamiento. No importa que, quitado don Manuel, el ogro de Villalba, ningún dirigente popular tenga edad como para saber del Dragón Rapide, lo que importa es que al ser cachorros del león de Fuengirola nos podemos permitir combatirlos al estilo del tigre de Cestona: con ganchos de izquierda.
Y con golpes bajos. No otra cosa son las estrategias combinadas que urdimos desde Santurce a Olot con escala en Moncloa para atacar con el pasado al partido al que queremos ver de cuerpo presente. Para conseguirlo no nos andamos con chiquitas, vaya que nos digan pederastas, sino que recurrimos a la historia con la intención de hacer literatura, al objeto de, a fuerza de mezclar realidad y ficción, tergiversar los hechos para que la república, que fue un asesinato al sentido común, parezca un accidente bienintencionado.
De ahí que otorguemos rango de país de las maravillas a la España del 34, mientras calificamos como el de nunca jamás al que vino después, título bien merecido al cohabitar en él la represión, el año del hambre, la tortura, la censura, la cartilla de racionamiento, el cortijo andaluz, el pazo de Meiras, el Ferrol del Caudillo, la oligarquía, el generalísimo y el terrateniente. Cierto que en la transición hicieron borrón de todo eso los que querían cuenta nueva, pero, como yo hago la de la vieja, al sumar con los dedos los agravios pendientes me faltan manos. De ahí que esté aquí hoy dispuesto a denunciar que los nietos de los franquistas quieren jugar otra vez a la ruleta rusa con los niños de Moscú.
Ya sé que no hay color entre aquella nación y ésta. Donde hubo azul mahón y rojo sangre hay ahora tonos pastel, moderados, pero a mí me conviene convertirlos en fuertes para consumar mi dulce venganza miliciana. Por eso recupero los peores recuerdos. Con el riesgo que acarrea, dado que la memoria, al tocar siempre la fibra sensible, desemboca a veces en regularidad intestinal, lo que nos llevaría otra vez a cagarla. Si sigo así una cosa está clara: entre los que añoran Raza y los que recurrimos al vídeo del dóberman vamos a convertir el futuro en día de perros.

viernes, 19 de octubre de 2007

Con Z de zopenco

Sonsoles, todo se puede decir con una sonrisa. Si lo sabré yo que me muevo entre la Gioconda y la hiena. Por eso he replicado al adusto vídeo de Mariano con uno marca de la casa en el que aparezco sin corbata, distendido y colega. Nada que ver con la grabación en la que Rajoy, trajeado, grave y distante pide a los votantes que sientan más orgullo que prejuicio por ser españoles. Ante una petición tan llena de sentido no me ha quedado otra que contratacar con armas de mujer: sensibilidad, suavidad, sonrisa.
La sonrisa no sólo es mi lema, es mi programa de gobierno. No perderla es básico para ganar amigos entre los que no son de España. Si uno me dice que quiere dejar la patria mía tras consulta previa me lo tomo a broma, si otro chistoso me anuncia su intención de independizarse cuando el pueblo catalán sea mayor me descojono con mesura, si un tercero se pasa de listo en Galicia recurro a la risa tonta, y si un cuarto de cualquier parte amenaza con joder al país echo mano de la sonrisa que encarta, que es la vertical.
La ventaja de tener buen rollo con los malos de la película es que personalmente me va de cine. No entiendo el motivo por el que la derecha no prueba esta fórmula para subir en apreciación ciudadana. Imagina la de brindis que habría habido en las herrikotabernas por María del Mar Blanco si hubiera aceptado la propuesta del artista que le pidió permiso para exponer sin piedad una radiografía del cráneo de Miguel Ángel en ese Louvre pasado por la bapitaurus que es el Guggenheim.
Qué aprendan de don Juan Carlos, que con la que está cayéndole es capaz de echarse unas risas hasta con Revilla, el hombre que sabía demasiado y no aguardó ni un día para contarlo. Pues ahí lo tienes, cuarto y mitad de país cuestiona la monarquía y él no pierde el carácter campechano ni con el que, más por un fallo en la evolución que por vecindad con Altamira, es homo de las cavernas. Y no digo sapiens porque me da a mí que éste es más de tirar del arado que de cultivar la inteligencia.
Talante aparte, en el VHS de la factoría Ferraz también se ensalza el valor de la zeta para vincular los logros de la legislatura a mi sonoro apellido. Sin embargo, el problema de resaltar a secas la última letra es que en principio también desemboca en zopenco. O en Zola. No sé que es peor. Lo primero me aproxima al zote pero lo segundo hará que salga en los papeles por los destrozos que he ocasionado en el territorio. Si no te lo tomas a mal, dada mi tendencia a echar balones fuera, ante su yo acuso siempre puedo replicar que me has enseñado tú. No pongas esa cara, mujer. Aprende de mí, que siempre estoy de buenas. Te aconsejo que te hagas revisar el sistema parasimpático. Desde que descubrí que lo atraviesa el nervio vago trabajo aún menos y duermo aún mejor.

lunes, 15 de octubre de 2007

Mucosidad variable

Sonsoles, te aseguro que los ataques al corazón de España (el rey y la bandera) no alcanzan la categoría de arritmia leve aunque algún aprovechado prepare a esta hora funeral de Estado para la patria. Lo dije y lo mantengo: la enfermedad del país se reduce a un mínimo resfriado antimonárquico, a una simple tos republicana, a nada que no pueda curarse con frenadol y agua del Carmen, combinación idónea para atajar el carraspeo reprobatorio y erradicar el histerismo que padece la parte de la sociedad que vislumbra un retorno a las andadas donde sólo hay libertad de expresión.
Un optimista radical como yo, al ver siempre la botella medio llena, nunca pide otra ronda, lo que confirma mi teoría de la España serena aunque la banda vasca esté borracha de independentismo. Que la kale borroka, esa basura, vuelque contenedores, destroce autobuses e incendie cajeros no es síntoma que deba preocuparnos en exceso si no somos empleados de la limpieza, conductores de primera o Patricia Botín. Además, ese dolor de cabeza lo hemos tenido siempre, por lo que darle demasiada importancia sería propocionar rango de embolia a lo que no es más que jaqueca.
En medicina interna mejor no llegar que pasarse, vaya a ser que por querer eliminar todos los síntomas que afectan al territorio acabemos con la patria en la UCI. De vez en cuando es bueno permitir que el cuerpo social se desfogue con la quema de borbones y rojigualdas. Siempre será mejor tener la hemorragia controlada que hacer sangre, que es lo que pretende el PP al hurgar de mala manera en la herida nacional cuando afirma que vivimos en una dolencia crónica cuya capital es Madrid.
Mariano demuestra tener poca vista al meterme sin miramientos el dedo en el ojo. Si tuviera en cuenta que soy el ciego en el país de los tuertos sabría que me oriento por el oído. Al español le gusta que le escuches para decirle que sí en vez de cuatro cosas. Y es lo hago, darle lo que me piden. De ahí que aunque esta gran nave vaya sin timonel tenga a la mitad del país en el bolsillo a fuerza de pagarle hasta los cruceros.
La otra mitad está crispada, lo admito. Pero insisto en que se trata de un pasmazo acorde con la estación. En un otoño preelectoral nadie escapa del enfriamiento, si bien la congestión no es general. La mucosidad variable está más acentuada en las zonas pirenaicas que en la meseta central, por lo que no hay peligro de bronconeumonía. Lo dicho, catarro común. Apuesto doce contra uno a que la patología nacional ni es gripe española ni fiebre de Malta.

sábado, 13 de octubre de 2007

Agua bendita o vil metal

Sonsoles, soy de la opinión de que los caídos por España durante el alzamiento no deben compartir espacio con quien levantó a Lázaro, así que me he tomado la libertad con ira de exigir al clero que retire de las residencias del alma las placas alusivas al espíritu nacional. En concreto, a las diócesis que no cumplan el mandato de suprimir las huellas de la cruzada de sus iglesias amenazo con cortarles el grifo para que elijan entre el agua bendita o el vil metal.
Como no tengo dudas sobre la opción que escogerán, que no olviden que la ley de la memoria histórica les va a forzar a renunciar al tradicional método del badajo para anunciar que hay misa. Que les quede claro que, sin euros para arreglar las que se echan al vuelo, cuando éstas doblen lo harán por ellas mismas. Hasta tal punto estoy dispuesto a mostrarme inflexible sobre el particular que he ordenado al ICO que no conceda créditos blandos a Lois si persiste en fabricar pantalones de campana.
Ahora nos acusará Rouco de obrar con mala fe por pedirle a la Iglesia que borre de las parroquias el recuerdo de los sacerdotes a cambio de dinero para renovar sotanas. Dirá que si la curia tiene a bien honrar a sus mártires desde que asaetearon a San Sebastián no retirará el símbolo de las flechas de la lista de bajas de curas sometidos al yugo rojo ni por todo el oro de Moscú. Y a lo mejor hasta sale con que quienes llevan dos milenios de persecuciones bien pueden aguantar sin hincar la rodilla las tarascadas de esta legislatura, en la que en lugar de echar a los católicos a los leones los hemos echado a los progres, al lado de los cuales los reyes de la selva son tigres de papel.
Pues que se atenga. Monseñor no tiene más que mantenerse en sus trece si quiere que los seglares que asistan a la eucarístia escuchen a Bach en una gramola. Con el pretexto de que los socialistas, en cuestión de órganos, apostamos sólo por los que sirven para trasplantes, quienes acudan a las catedrales con la intención de escuchar música celestial se tendrán que contentar, cuando el instrumento esté averiado, con oír en play back la sintonía de los ángeles de Charlie. O, en su defecto, con una versión rumbera de Angelitos negros a cargo de Azúcar Moreno.
Espero que los católicos no vean en esto nada personal. Hacer el mal a los adictos a los hechos de los apóstoles forma parte de mi estrategia para la destrucción de régimen constitucional. Sin el soporte espiritual que le brinda la Iglesia sería menos difícil vencer a la derecha que a un niño de teta. En un país como éste, tan dado a mamar del Estado, poco pueden hacer los adalides del liberalismo, doctrina del sálvese quien pueda, frente a quienes subvencionamos con partidas avícolas hasta los gargajos del que nos demuestre que tienen algo que ver con los pollos.
Queda claro que Mariano no sería nada si no tuviera detrás a Antonio María. De ahí mi intento de propiciar que el pueblo recupere el anticlericalismo de otras épocas, si bien sería conveniente, aunque esté Llamazares por medio, que en la actualidad no se abriera fuego contra la casullas ni se quemaran conventos. Con expulsar a la curia de la vida pública sería suficiente. Esa es mi misión: contraponer la segunda república al reino de los cielos. Prefiero un país caótico en el que yo ordene a una España como Dios manda.

viernes, 12 de octubre de 2007

El G-7 de la entrepierna

Sonsoles, por lo general tanto la Europa civilizada como el salvaje Oeste nos miran por encima del hombro, pero ahora observan impotentes como España está a punto de formar parte del G-7 de la entrepierna. Un estudio afirma que somos los octavos en frecuencia sexual de un escalafón que capitanean los espartanos. Nada que objetar ante la supremacía griega en el arte amatoria. Tener relación con Arquímedes es un buen principio para llevarte a alguien al colchón de agua so pretexto de que le vas a demostrar que todo cuerpo sumergido en otro experimenta un empuje hacia arriba hasta que la virilidad se viene abajo.
Aún así, aquí nos vamos a la cama con más asiduidad que la familia Telerín. En concreto, tres de cada cuatro españoles en edad de procrear afirman que una vez a la semana ofician de bomberos de alcoba para aplacar el calentamiento global. Eso no lo pueden decir muchos. Es para mí un orgullo que mis compatriotas se sitúen en el apartado de gozas vida por delante del imperio americano, que es potencia militar a fuerza de gatillazos. Por lo que se desprende del informe, Sexo en Nueva York es serie de ciencia ficción dado que allí son aún menos los que se comen un donuts, que es rosca yanqui, que los que hacen buenas migas con los ayhatolas.
Tampoco quedan mal los de mi tierra en lo concerniente a mover los labios superiores mientras hacen el amor. Dos de cada tres hablan en el entreacto. En esto sin embargo nos gana Méjico, donde el palique es la regla. Me imagino que los de Jalisco, además de pegar la hebra, cantarán un corrido, que es lo suyo en estos casos, e incluso, ante una menstruación inesperada, recurrirán al guate, aquí hay tomate. En la parte opuesta, la del silencio, se sitúan los ingleses, que mientras hacen sus cosas sólo abren la boca para decir sorry cuando se pasan de brutos. Lo siento Margaret, soy nuevo en esto.
En cuanto a los que prefieren montárselo en solitario, nadie iguala a los suizos, que, por lo que se deduce del estudio, si son neutrales es a fuerza de utilizar la mano izquierda. Ahora entiendo porque mi Swatch tiene el segundero dislocado. En las antípodas de los de Zurich se sitúan los de Nigeria, debido a que aplacar el apetito sexual, sólo o compañía de otros, debe de ser secundario para los que pasan hambre.
Como es la primera vez que un informe, en vez de en el sitio, nos deja en buen lugar me he puesto a trabajar para que mantegamos el puesto. En concreto le acabo de pedir a Leire Pajín dos cosas: la primera que me acredite que su padre no es suizo. Y la segunda que con cargo a los fondos de cooperación internacional patrocine viajes de placer de varones al atolón Bikini y de chicas al lago Tanganica. Espero que los agraciados se sientan satisfechos, si bien ellas seguro que no lo estarán del todo. Puesto que son multiorgásmicas, es lógico que les quede un regusto. Aunque no creo que sea amargo.

martes, 9 de octubre de 2007

Cuando Murphy conoció a Peter

Sonsoles, lo peor que le puede pasar a un país no es que acoja entre su población a Murphy, el representante de la ley, y a Peter, el del principio, sino que un amigo común los presente a ambos: aquí el de la tostada aciaga, aquí el inútil de mi jefe. Pues me da a mí que se conocen y que residen en España, donde si algo puede ir fatal, irá peor, y donde la incompetencia campa a sus anchas por Castilla y alrededores. Y me da también que las teorías de estos dos personajes confluyen en mi humilde persona. Sólo así se explica que la rebanada de pan de molde siempre se me caiga por el lado del Tulipán y que, tras alcanzar la presidencia, la nación haya pasado de estar entre las grandes a estar en retirada.
Las pruebas son concluyentes: esto era una balsa de virgen extra con apenas medio grado de acidez y conmigo es un tsunami de ricino, donde se ahuma al rey, se alancea a la Iglesia, se agita la guerra civil, se decreta amnesia parcial para la memoria histórica y se da alas al País Vasco para que crea que puede volar por libre. De resultas de lo cual tengo al Borbón dándose importancia, al clero dándome estopa y a ETA dándole trabajo al hospital de Bilbao al herir de gravedad a un pobre escolta en venganza por meter en la trena a los teloneros de la banda, a Batasuna y sus mariachis, al brazo político de la mano negra.
Por si esto fuera poco, Prisa, otra agraviada, me declara persona non grata, con el riesgo que eso supone para mi salud política en vísperas del sufragio universal. A mí que El País me falte el respeto a diario no me importa, dado que aquí, a fuerza de no leer más periódicos que el Marca, casi todos creen que una entradilla es la falta leve que le hizo Pujol a Agüero el otro día. Lo que me pone de los nervios es la hipótesis de que el grupo ataque con la SER. Si la emisora hermana es capaz de decir sin contrastarlo que un moro se inmoló en Atocha con tres pares de calzoncillos, puede inventarse también cualquier cosa contra mí para dejarme en bragas.
Con todo en contra, sólo me salva que alguien prestigie fuera lo que yo rompo dentro por ver de subirme al carro, aunque sea un Mclaren, para que la gente olvide que soy el causante de los destrozos. Así, en caso de que Alonso gane el campeonato del mundo el primero que hará patria será tu marido. Me planteo por eso acudir a Interlagos, si bien, visto lo que pasó con el baloncesto, presenciar la carrera sería contraproducente. Con la suerte que doy, Fernando no es que pierda el título, es que acaba como probador de Pedro Bello en los autos locos. Con el menda en el papel de Pierre Nodoyuna, claro está.