Sonsoles, el incendio del palmero que subió a Las Palmas y la acumulación de desgracias en el oasis catalán me han desquiciado de tal modo que ya no sé si soy camello o presidente ¿Hace un peta? ¿No? Entonces un decreto ley que establezca que en el cálido verano las malas noticias pasen de largo, no sean que aproximen el otoño al patriarca que tienes por marido. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y aunque las encuestas digan que las ganaré de calle hay que evitar que el electorado decida tirar por la del medio, que para un socialista es a la vez la del centro y la de la amargura.
Ya veremos como se portan las urnas. En Cataluña mal, seguro, pues lo que ha pasado en la ciudad de Las Ramblas no es como para que echen flores al Gobierno, salvo, y no es ramalazo monárquico, que nos las manden en una corona, lo que no sería extraño dado que de seguir así los catalanes nos van a matar con dedicatoria. Motivos para el tus votantes sí te olvidan no les van a faltar a poco que tengan memoria en marzo. Y es que desde que sacamos adelante alegremente el Estatut todo ha ido de pena. Tanto es así que al lado de lo que sucede allí la ley de Murphy es una tesis sobre el optimismo radical.
Lo sucedido junto al barrio Gótico es de película de terror. Primero se cae un barrio obrero, el Carmel, mientras construían una línea para la zona. Ya es paradoja no medir bien el terreno cuando de lo que se trata es de construir el Metro. Después llega el gran apagón del que no se han repuesto los consumidores ni con el cable que le hemos echado con los generadores. El único consuelo que queda es que la oscuridad, hábitat propicio al escarceo, sirva para incrementar la natalidad y de paso el sí quiero. Más que nada para que Barcelona, que ha sido ciudad olímpica, recupere la senda de las medallas con la del amor.
Y ahora toman el relevo de las desgracias las infraestructuras, convertidas en un problema de altura por una debacle tierra-aire sin precedentes. De modo que muchacho, la marina te llama. Porque salvo que uno viva como un marqués y, en consecuencia, llegue a la ciudad condal en yate, tendrá problemas para acceder a ella. Si lo hace por avión bueno será si ese día el personal no organiza el segundo campeonato sindical de movilización ilícita en la pista de aterrizaje. Si viene en tren de cercanías llegará al invierno, que también es estación, antes que a la de Sants. Y si lo hace por autopista entenderá el significado de coche escoba. Te digo que para completar el desastre sólo falta que el Ayuntamiento nombre hija adoptiva a Juanita Calamidad.
martes, 14 de agosto de 2007
lunes, 13 de agosto de 2007
Su san Martín
Sonsoles, porque no engraso los ejes, especialmente el del bien, me llaman de todo. Pero estoy dispuesto a rectificar. Me daré de baja en el del mal, sección Hispanoamerica, ahora que queda medio año escaso para el chupinazo electoral, no sea que por ser cerril las penas y las vaquitas me lleven por la misma senda, la de la oposición, en tanto que el caminito de la Moncloa lo haga Rajoy, que aún está verde para desbancar a un rojo pata negra.
Confío en el que pueblo español no me haga esa cochinada. Aunque para evitarlo no le amenazaré con la llegada del general San Martín, sino todo lo contrario. He ordenado darle la vuelta a mi ideario para el Cono Sur con el objetivo de recuperar el norte en política exterior. Puesto que no doy puntada sin hilo ejerceré por si las moscas de sastrecillo valiente ante los tiranos del nuevo mundo. Por lo pronto, la secretaria de política internacional del PSOE acaba de poner a caer de un burro a Chávez, el asno bolivariano, so pretexto de que su deriva autoritaria le aproxima al pirata del Caribe.
De manera que ahora tendré que darle palo malo al sujeto con el que hacía buenas migas, pero, ya se sabe, si aprieta el hambre, al pan, pan. El poder no entiende de amistades cuando encierran tanto peligro. Así que lo he puesto en el punto de mira por ver si la opinión pública española olvida que no ha mucho tuve un romance diplomático con un político que si tiene al pueblo metido en el bolsillo es sólo porque le proporciona doble alegría, gastronómica y de clases, al darle sopa boba mientras pone a la oposición a caldo.
No es que esté en completo desacuerdo con los métodos que utiliza el sátrapa. Coincido con Hugo en lo de poner firme a la oligarquía. Al fin y al cabo, el coronel no hace más que aplicar su superioridad de rango militar al meter en cintura a los terratenientes. Otra cosa es el modo en que trata de controlar a los medios de comunicación. Aunque no ha sido lento de reflejos al cerrar en Caracas la emisora hermana de radio Caracol, ha dado argumentos a los que le llaman baboso. En España no se entendería que uno, salvo que sea hidráulica, se entrometiera en asuntos de prensa.
Así que he decidido marcar distancias con un hombre de ideología tan próxima y talante tan distante. El problema es que tras alejarme de Venezuela me queda aún que soltar mucho lastre allende los mares. En concreto en La Habana, donde las cárceles ofician de parlamento a fuerza de cobijar a presos políticos. Lo que pasa es que ahí la espantada es más compleja porque para parte de la opinión pública lo de isla más que una dictadura es un sentimiento. Y, en consecuencia, Fidel, más que un caudillo es un idealista sin tacha. De hecho, la izquierda española únicamente le reconoce el error de dejar salir de Cuba a Luis Aguilé. Y la derecha, por el contrario, dice que es una pena el trabajar a favor del reyezuelo. De lo que se deduce que los tontos del bote del PP están tambien en este asunto por la labor de dar la lata.
Confío en el que pueblo español no me haga esa cochinada. Aunque para evitarlo no le amenazaré con la llegada del general San Martín, sino todo lo contrario. He ordenado darle la vuelta a mi ideario para el Cono Sur con el objetivo de recuperar el norte en política exterior. Puesto que no doy puntada sin hilo ejerceré por si las moscas de sastrecillo valiente ante los tiranos del nuevo mundo. Por lo pronto, la secretaria de política internacional del PSOE acaba de poner a caer de un burro a Chávez, el asno bolivariano, so pretexto de que su deriva autoritaria le aproxima al pirata del Caribe.
De manera que ahora tendré que darle palo malo al sujeto con el que hacía buenas migas, pero, ya se sabe, si aprieta el hambre, al pan, pan. El poder no entiende de amistades cuando encierran tanto peligro. Así que lo he puesto en el punto de mira por ver si la opinión pública española olvida que no ha mucho tuve un romance diplomático con un político que si tiene al pueblo metido en el bolsillo es sólo porque le proporciona doble alegría, gastronómica y de clases, al darle sopa boba mientras pone a la oposición a caldo.
No es que esté en completo desacuerdo con los métodos que utiliza el sátrapa. Coincido con Hugo en lo de poner firme a la oligarquía. Al fin y al cabo, el coronel no hace más que aplicar su superioridad de rango militar al meter en cintura a los terratenientes. Otra cosa es el modo en que trata de controlar a los medios de comunicación. Aunque no ha sido lento de reflejos al cerrar en Caracas la emisora hermana de radio Caracol, ha dado argumentos a los que le llaman baboso. En España no se entendería que uno, salvo que sea hidráulica, se entrometiera en asuntos de prensa.
Así que he decidido marcar distancias con un hombre de ideología tan próxima y talante tan distante. El problema es que tras alejarme de Venezuela me queda aún que soltar mucho lastre allende los mares. En concreto en La Habana, donde las cárceles ofician de parlamento a fuerza de cobijar a presos políticos. Lo que pasa es que ahí la espantada es más compleja porque para parte de la opinión pública lo de isla más que una dictadura es un sentimiento. Y, en consecuencia, Fidel, más que un caudillo es un idealista sin tacha. De hecho, la izquierda española únicamente le reconoce el error de dejar salir de Cuba a Luis Aguilé. Y la derecha, por el contrario, dice que es una pena el trabajar a favor del reyezuelo. De lo que se deduce que los tontos del bote del PP están tambien en este asunto por la labor de dar la lata.
domingo, 12 de agosto de 2007
Lecturas de verano
Sonsoles, como en Doñana no hago honor a Don Quijote han abierto la veda quienes no ponen coto a la crítica ni aún en período estival. Me pasa por bocazas: a diferencia del caballero de la triste figura, yo, que por lo que sonrío soy mitad Gioconda mitad hiena, únicamente he llegado a las vacaciones con un libro debajo del brazo, de modo que, aunque no perderé el seso a causas de las lecturas, he perdido el respeto de quienes consideran que todo un presidente no puede limitarse a leer Nada. Por ejemplo.
Ya hay quien me llama gandul de párrafos, vago de epílogos, manco de índices. Se pasan conmigo, Sonsoles. No es de recibo que me abronquen sin saber, por lo menos, el volumen del libro. Imagínate que se trata de Guerra y Paz, que viene a ser en la literatura lo que el tren Moscú-Vladivostok, una novela de largo recorrido. O que me he bajado a la playa el Ulises, que con tanta idea concentrada es tocho complicado para mí, que si abandero el pensamiento único es porque no paso de un único pensamiento.
No creo, de todos modos, que los que sin ningún embarazo me ponen a parir barajen estos títulos entre los probables porque saben que mis escritores de cabecera son los que me llegan al corazón. Soy más de Vientos del Pueblo que de La Ciudad y los perros, más de La arboleda perdida que de La sombra del ciprés es alargada. Soy tan de Los bravos como de Suso de Toro. Tengo también algún que otro escritor de cámara. El que más, Gamoneda. Le tengo ley a su vagón de pobres, a su lirismo de revisor y mina, a su rima áspera, de carbón, a su tercera clase, a su tren, mucho más próximo que los cercanías que, por el conflicto diario, han convertido Barcelona en lejano oriente.
En cualquier caso, el libro no pertenece a ninguno de estos escritores, puesto que trata sobre la capital de España. Y no es de Umbral, cronista del Lavapiés con demasiado mano izquierda para el centro derecha. De todas maneras da igual el autor: no lo leo por placer, sino por masoquismo. Lo leo para darme el gusto de entender el motivo por el que esta villa otrora amiga en votos y ahora esquiva en urnas ha pasado del no pasarán al paso de ti.
Ya hay quien me llama gandul de párrafos, vago de epílogos, manco de índices. Se pasan conmigo, Sonsoles. No es de recibo que me abronquen sin saber, por lo menos, el volumen del libro. Imagínate que se trata de Guerra y Paz, que viene a ser en la literatura lo que el tren Moscú-Vladivostok, una novela de largo recorrido. O que me he bajado a la playa el Ulises, que con tanta idea concentrada es tocho complicado para mí, que si abandero el pensamiento único es porque no paso de un único pensamiento.
No creo, de todos modos, que los que sin ningún embarazo me ponen a parir barajen estos títulos entre los probables porque saben que mis escritores de cabecera son los que me llegan al corazón. Soy más de Vientos del Pueblo que de La Ciudad y los perros, más de La arboleda perdida que de La sombra del ciprés es alargada. Soy tan de Los bravos como de Suso de Toro. Tengo también algún que otro escritor de cámara. El que más, Gamoneda. Le tengo ley a su vagón de pobres, a su lirismo de revisor y mina, a su rima áspera, de carbón, a su tercera clase, a su tren, mucho más próximo que los cercanías que, por el conflicto diario, han convertido Barcelona en lejano oriente.
En cualquier caso, el libro no pertenece a ninguno de estos escritores, puesto que trata sobre la capital de España. Y no es de Umbral, cronista del Lavapiés con demasiado mano izquierda para el centro derecha. De todas maneras da igual el autor: no lo leo por placer, sino por masoquismo. Lo leo para darme el gusto de entender el motivo por el que esta villa otrora amiga en votos y ahora esquiva en urnas ha pasado del no pasarán al paso de ti.
sábado, 11 de agosto de 2007
El eructo
Sonsoles, tú sabes que por mucho que Ferrán Adría cobre un huevo por deconstruir una tortilla la única aportación masculina de importancia al mundo de la gastronomía ha sido el eructo. Los pucheros, en su doble acepción, son cosa de mujeres, maestras por igual del gimoteo y el cucharón. En los dominios culinarios de cualquier abuela de entreguerras los que van de sobrados recogerían las sobras. Allí no pasarían de pinches, que llegarían a morunos si acreditan tez oscura. Y es que, salvo excepciones, los cocineros de prestigio tienen más mérito por aportar literatura a la carta que sabor a la lengua.
Por eso, en lugar de visitar restaurantes de cinco reverencias, de esos que sirven platos cuya denominación es un homenaje al barroco, opto en cuestión de menú por espacios proletarios a sabiendas de que no hay nada más rico, salvado Carlos Slim, que unas papas a lo pobre. De ahí mi reciente presencia estival en un local de Sánlucar de Barrameda donde me puse de camarones de tal modo que, aún dormido, dudo que durante la siesta hubiera podido llevarme la corriente.
Voracidad aparte, con yantar tan del terreno me gané el favor del pueblo. Lo dice la plebe: donde fueres come lo que quisieren. No te quepa duda de que de estar en La Albufera habría tomado trufa a palo seco, mientras en el país vasco partiría el bacalao y en Burgos me darían morcilla. Incluso, de estar en can Barça, pediría un arroz a banda para demostrar a la cantera que tengo un buen saque.
Con todo, la visita a Sanlúcar me reportará algo más que calorías. Mientras Rajoy sestea yo me pateo la España del voto fácil. En vez de en Canarias, donde estoy quemado, prefiero arrancar las palmas en Andalucía, único lugar del Estado capaz de ovacionar a un presidente que no ha impedido el descabello de su sector industrial. Hasta a mí me cuesta creer que sólo haya recibido elogios si se tiene en cuenta que el cierre de Delphi ha convertido el empleo tecnológico de Puerto Real en ciencia ficción. Pero mira, yo encantado de que me vitorean por llevarlos a la prejubilación anticipada, algo por otra parte usual en Cádiz. No en vano, en la tacita de plata el paro es café para todos.
Por eso, en lugar de visitar restaurantes de cinco reverencias, de esos que sirven platos cuya denominación es un homenaje al barroco, opto en cuestión de menú por espacios proletarios a sabiendas de que no hay nada más rico, salvado Carlos Slim, que unas papas a lo pobre. De ahí mi reciente presencia estival en un local de Sánlucar de Barrameda donde me puse de camarones de tal modo que, aún dormido, dudo que durante la siesta hubiera podido llevarme la corriente.
Voracidad aparte, con yantar tan del terreno me gané el favor del pueblo. Lo dice la plebe: donde fueres come lo que quisieren. No te quepa duda de que de estar en La Albufera habría tomado trufa a palo seco, mientras en el país vasco partiría el bacalao y en Burgos me darían morcilla. Incluso, de estar en can Barça, pediría un arroz a banda para demostrar a la cantera que tengo un buen saque.
Con todo, la visita a Sanlúcar me reportará algo más que calorías. Mientras Rajoy sestea yo me pateo la España del voto fácil. En vez de en Canarias, donde estoy quemado, prefiero arrancar las palmas en Andalucía, único lugar del Estado capaz de ovacionar a un presidente que no ha impedido el descabello de su sector industrial. Hasta a mí me cuesta creer que sólo haya recibido elogios si se tiene en cuenta que el cierre de Delphi ha convertido el empleo tecnológico de Puerto Real en ciencia ficción. Pero mira, yo encantado de que me vitorean por llevarlos a la prejubilación anticipada, algo por otra parte usual en Cádiz. No en vano, en la tacita de plata el paro es café para todos.
viernes, 10 de agosto de 2007
El Solitario
Sonsoles, El Solitario se ha echado al monte. El buen hombre dice tras su detención que robaba bancos para liberar al pueblo español de los atracos con comisiones que llevan a cabo los que te prestan ducados y te cobran fortunas. Puesto que el argumento es propio de los que hace un siglo hurtaban trabuco en mano a los pudientes para socorrer a los que la vida trata a patadas está claro que lo que pretende es que la plebe le exonere de sus delitos. Lo que demuestra que el pájaro, aunque intenta hacerse el loco, es un lince, animal que precisamente resulta del cruce de un gato con El Algarrobo. No hay más que verlo.
Jaime Giménez habrá pensado que nunca es tarde para emular a El Tempranillo y que hace falta tener luces para aprender de las andanzas de Luis Candelas, así que ha decidido ejercer el bandolerismo a posteriori. De hecho, no se conoce que mientras que ha estado libre como ave haya hecho donación de su rapiña a ningún necesitado, lo que indica que este ladrón entiende de una manera particular la tesis de El Pernales. Cierto es, en su descargo, que genera más plusvalías invertir en avaricia que apostar por la generosidad a plazo fijo.
En cualquier caso, ya tenemos a la nación dividida entre los que apoyan al atracador TAE y los que respaldan a los que se juegan el tipo por interés. Los segundos arguyen que no es lógico que tener capital acarree tanto riesgo. Y los primeros esgrimen lo complicado que resulta progresar en este país. Aclaran que Jaime Giménez, preso de ese nombre, sólo podía aspirar a robar cajas de ahorro. Indican que al igual que el que se apellida Botín desemboca directamente en el euribor, el que tiene apellido proletario, o trabaja en lo que salga, lo que le garantiza agua al cuello, o, si quiere salir del arroyo, debe de utilizar malas artes para nadar en la abundancia.
Estas cosas sólo pasan en España. En otras partes los asesinos múltiples o ladrones de guante blanco, según tengan querencia por el homicidio en serie o por el robo artesanal, son denostados por la multitud, pero en esta tierra todo delincuente fuera de lo común arrastra un halo romántico que le convierte en musa de la masa. Si no fuera porque el Solitario cuenta con tres muertes en su debe tendría garantizado el haber de por vida. Y es que, para el pueblo, el que aquí roba bancos siempre tiene crédito.
Jaime Giménez habrá pensado que nunca es tarde para emular a El Tempranillo y que hace falta tener luces para aprender de las andanzas de Luis Candelas, así que ha decidido ejercer el bandolerismo a posteriori. De hecho, no se conoce que mientras que ha estado libre como ave haya hecho donación de su rapiña a ningún necesitado, lo que indica que este ladrón entiende de una manera particular la tesis de El Pernales. Cierto es, en su descargo, que genera más plusvalías invertir en avaricia que apostar por la generosidad a plazo fijo.
En cualquier caso, ya tenemos a la nación dividida entre los que apoyan al atracador TAE y los que respaldan a los que se juegan el tipo por interés. Los segundos arguyen que no es lógico que tener capital acarree tanto riesgo. Y los primeros esgrimen lo complicado que resulta progresar en este país. Aclaran que Jaime Giménez, preso de ese nombre, sólo podía aspirar a robar cajas de ahorro. Indican que al igual que el que se apellida Botín desemboca directamente en el euribor, el que tiene apellido proletario, o trabaja en lo que salga, lo que le garantiza agua al cuello, o, si quiere salir del arroyo, debe de utilizar malas artes para nadar en la abundancia.
Estas cosas sólo pasan en España. En otras partes los asesinos múltiples o ladrones de guante blanco, según tengan querencia por el homicidio en serie o por el robo artesanal, son denostados por la multitud, pero en esta tierra todo delincuente fuera de lo común arrastra un halo romántico que le convierte en musa de la masa. Si no fuera porque el Solitario cuenta con tres muertes en su debe tendría garantizado el haber de por vida. Y es que, para el pueblo, el que aquí roba bancos siempre tiene crédito.
jueves, 9 de agosto de 2007
Yogur griego
Sonsoles, pues no es león de Esparta, todo lo más yogur griego, el gudari que ha abandonado a su hijo putativo en medio del monte al creer que los descendientes del inspector Closeau estaban tras su pista. Aunque con el niño sólo ejercía de padrastro más le habría valido, dado que le van las armas, haberlo hecho de padrino por aquello de que para cualquier Corleone que se precie lo primero es la familia ¿Capici?
Cierto que la criatura, hijo de su compañera sentimental, no era sangre de su sangre, pero dado que los vascos se jactan de tener un RH para ellos solos el etarra no debería de haber dejado al niño, con el que comparte hematíes territoriales, en mitad de los Pirineos franceses. Esgrimir en su defensa que venía el lobo no justifica que esta oveja negra de la valentía dejara al crío a expensas de que lo encontrara un buen pastor.
Lo que pasa, Sonsoles, es que Aitona ha demostrado ser un soldado Altadis, de boquilla, algo que más que en un veterano como él cuadra en la nueva remesa de liberados de la banda, quienes, por como corren, deben de ser captados en clubes de atletismo, pues lo mismo se bajan a toda prisa de un taxi en Castellón para que la policía no les enmiende la plana que abandonan a gran velocidad un coche traca cerca de río Tinto. No te extrañe que ante el recuerdo de los buenos tiempos la cúspide de ETA se eche al vino para olvidar.
Los etarras ya no son lo que eran. Y, según el PP, tampoco lo es el PSOE en materia terrorista. Arguyen para demostrarlo que nuestro alcalde de Miranda de Ebro da la batalla para que se celebre en su pueblo un festival en el que intervendrá Soziedad Alkohólika, grupo de tendencia abertzale al que rechaza la asociación de víctimas del terrorismo, esa panda de abstemios. Para mí que los que quieren que el grupo no intervenga pretenden reeditar el proceso de Burgos con unos pobres chicos que más que de reverso vasco de la Triple A ejercen, por lo que privan, de Doble W.
Mariano debería de saber que ha pasado el tiempo de los coros y danzas. Debería de tener en cuenta que lo último en pentagrama no es un max mix de María Jesús y su acordeón con el chico de la armónica. Debería de considerar que el toque de corneta no llena estadios desde el 73 en Santiago de Chile, con Víctor Jara de telonero. Y, sobre todo, debería de entender que el divino tesoro contemporáneo tiene menos querencia por la unidad de España que por un solo de batería. Aunque su antecedente directo sea el tamborilero de Bruch.
Cierto que la criatura, hijo de su compañera sentimental, no era sangre de su sangre, pero dado que los vascos se jactan de tener un RH para ellos solos el etarra no debería de haber dejado al niño, con el que comparte hematíes territoriales, en mitad de los Pirineos franceses. Esgrimir en su defensa que venía el lobo no justifica que esta oveja negra de la valentía dejara al crío a expensas de que lo encontrara un buen pastor.
Lo que pasa, Sonsoles, es que Aitona ha demostrado ser un soldado Altadis, de boquilla, algo que más que en un veterano como él cuadra en la nueva remesa de liberados de la banda, quienes, por como corren, deben de ser captados en clubes de atletismo, pues lo mismo se bajan a toda prisa de un taxi en Castellón para que la policía no les enmiende la plana que abandonan a gran velocidad un coche traca cerca de río Tinto. No te extrañe que ante el recuerdo de los buenos tiempos la cúspide de ETA se eche al vino para olvidar.
Los etarras ya no son lo que eran. Y, según el PP, tampoco lo es el PSOE en materia terrorista. Arguyen para demostrarlo que nuestro alcalde de Miranda de Ebro da la batalla para que se celebre en su pueblo un festival en el que intervendrá Soziedad Alkohólika, grupo de tendencia abertzale al que rechaza la asociación de víctimas del terrorismo, esa panda de abstemios. Para mí que los que quieren que el grupo no intervenga pretenden reeditar el proceso de Burgos con unos pobres chicos que más que de reverso vasco de la Triple A ejercen, por lo que privan, de Doble W.
Mariano debería de saber que ha pasado el tiempo de los coros y danzas. Debería de tener en cuenta que lo último en pentagrama no es un max mix de María Jesús y su acordeón con el chico de la armónica. Debería de considerar que el toque de corneta no llena estadios desde el 73 en Santiago de Chile, con Víctor Jara de telonero. Y, sobre todo, debería de entender que el divino tesoro contemporáneo tiene menos querencia por la unidad de España que por un solo de batería. Aunque su antecedente directo sea el tamborilero de Bruch.
miércoles, 8 de agosto de 2007
Parió la abuela de verano
Sonsoles, parió la abuela. La de verano. Parió parida Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional, que se dice satisfecha de que en España se lean cada vez menos periódicos. La causa de su contento es que la prensa escrita no resalta los logros sociales de mi Gobierno como la buena señora quisiera. De modo que, una vez que ha constatado que las ventas, puesto que son tiradas, están por los suelos, agradece que el RIP llegue de manos de la OJD a diarios de la mañana que no saben si volverán a ver la luz del sol.
Como la mujer pantera está que muerde sugiere que los medios de comunicación mandan a tomar por el culo a la ley de matrimonio homosexual, intentan abortar la iniciativa de euros por nacimiento y son más partidarios de la selección natural que marca el talento que de la ley de paridad que ordena que las chicas con los chicos deben estar. Y el caso es que no anda descaminada la del traspiés, pues, salvado El País, los demás grandes periódicos de la nación son hostiles a nuestra causa social. Así, ABC nos lee la cartilla, El Mundo dice que somos hazmerreír universal y La Razón quiere hacernos entrar en ella.
Lo que pasa es que, aunque la autora de la Canción de Dorotea se haya quedado con la copla mediática, no queda nada bien que la jefa de la Biblioteca Nacional prefiera que los españoles se chupen el dedo a que suba el índice de lectura. De lo que se deduce que poner a esta mujer al frente de nuestra mayor factoría de prólogos viene a ser como emplear al estrangulador de Boston en la sección de nudos corredizos, negociado de corbatas, de El Corte Inglés.
No es la primera vez que mete la pata. Ya tuvo que salir por piernas a rectificar cuando, por ver de marchitarlo, intentó trasladar la estatua de Menéndez Pelayo desde el vestíbulo al jardín de la Biblioteca. La protesta del mundillo de las letras evitó que se arrinconara el pedestal de quien para la Regás tenía los defectos de ser machista y de derechas. Poco le importó que además él fuera sabio en autores y ella en rencores. Tal vez los que montaron en cólera contra la decisión habrían sido más considerados con Rosa si en vez de Abuela de verano hubiera escrito Papá Goriot.
La cuestión es que entre unas y otras no gano para disgustos culturales. A las tomas falsas, pifias en super ocho, de Carmen Calvo con el gremio del celuloide se une ahora la indignación de los periodistas con la bibliotecaria. No son los únicos que están que trinan contra la pájara. La ira de la oposición también se la ganó a pulso cuando aseguró que el día más feliz de su vida no fue cuando dijo sí quiero sino cuando las urnas, previo atentado de Atocha, le dijeron al PP no puedo. Pues como ganemos de nuevo en marzo un orgasmo múltiple será cosa de frígidas al lado de la alegría que le va a entrar en el cuerpo.
Como la mujer pantera está que muerde sugiere que los medios de comunicación mandan a tomar por el culo a la ley de matrimonio homosexual, intentan abortar la iniciativa de euros por nacimiento y son más partidarios de la selección natural que marca el talento que de la ley de paridad que ordena que las chicas con los chicos deben estar. Y el caso es que no anda descaminada la del traspiés, pues, salvado El País, los demás grandes periódicos de la nación son hostiles a nuestra causa social. Así, ABC nos lee la cartilla, El Mundo dice que somos hazmerreír universal y La Razón quiere hacernos entrar en ella.
Lo que pasa es que, aunque la autora de la Canción de Dorotea se haya quedado con la copla mediática, no queda nada bien que la jefa de la Biblioteca Nacional prefiera que los españoles se chupen el dedo a que suba el índice de lectura. De lo que se deduce que poner a esta mujer al frente de nuestra mayor factoría de prólogos viene a ser como emplear al estrangulador de Boston en la sección de nudos corredizos, negociado de corbatas, de El Corte Inglés.
No es la primera vez que mete la pata. Ya tuvo que salir por piernas a rectificar cuando, por ver de marchitarlo, intentó trasladar la estatua de Menéndez Pelayo desde el vestíbulo al jardín de la Biblioteca. La protesta del mundillo de las letras evitó que se arrinconara el pedestal de quien para la Regás tenía los defectos de ser machista y de derechas. Poco le importó que además él fuera sabio en autores y ella en rencores. Tal vez los que montaron en cólera contra la decisión habrían sido más considerados con Rosa si en vez de Abuela de verano hubiera escrito Papá Goriot.
La cuestión es que entre unas y otras no gano para disgustos culturales. A las tomas falsas, pifias en super ocho, de Carmen Calvo con el gremio del celuloide se une ahora la indignación de los periodistas con la bibliotecaria. No son los únicos que están que trinan contra la pájara. La ira de la oposición también se la ganó a pulso cuando aseguró que el día más feliz de su vida no fue cuando dijo sí quiero sino cuando las urnas, previo atentado de Atocha, le dijeron al PP no puedo. Pues como ganemos de nuevo en marzo un orgasmo múltiple será cosa de frígidas al lado de la alegría que le va a entrar en el cuerpo.
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