Sonsoles, Chaves ha vuelto a hacer de las suyas en el cortijo al prometer a su gente de barbecho, la que no dobla la espina ni para bailar la raspa, una vivienda digna que sustituya a la lata de sardinas en la que ahora se hacina. Como uno de los requisitos para conseguirla es ganar al mes un tope de medio kilo de los de antes la propuesta le va a quitar un peso de encima, el de la hipoteca, a la práctica totalidad de la población. Hay que tener en cuenta que por debajo de parámetro marcado se mueve la tira de gente en la autonomía del paro. De primeras sólo superan estos ingresos la duquesa de Alba y algún señorito de los que aguardan que en España vuelva a amanecer.
La medida beneficia pues no sólo a los que no tienen posibles sino también a los menos probables. Situar el listón en 3.100 euros propicia que dé el perfil solicitado tanto un vendedor charlatán como un profesor de Lengua. En Andalucía, donde hasta los veterinarios ganan cuatro perras, lo mismo el becario que el ingeniero tomarán los caminos de la subvención. Incluso los maestros de escuela aprovecharán la dádiva de la clase política para comprar casa de recreo.
Y mientras el menda, a verlas venir. Solbes, el Pedrito Grillo del Gobierno, ha puesto pies en pared ante el despropósito inmobiliario de Chaves, mientras Chacón aplaude por sevillanas. Hace bien la chica. El ministro alza la voz por lo que no es más que una mera salida de tono. A las arcas del Estado este disparate no le costará nada porque Chaves es único a la hora de hacer promesas que se dilatan en el tiempo. Recuerda que en su día anunció que cada escolar tendría un ordenador personal, pero, al ser PC, debió pensar luego que la que debía asumir esta propuesta es Izquierda Unida. Después aseguró que cada enfermo andaluz hospitalizado tendría habitación individual con vistas a la UCI, lo que según se ha visto no le corre mucha urgencia. Y más tarde, ésta es buena, prometió vacaciones pagadas a las amas de casa. De eso hace 13 años y todavía hay alguna infeliz que espera la media pensión con la maleta en una mano y la mopa en la otra.
Lo que salva a Chaves es, precisamente, que los andaluces no le toman en cuenta las veces que les ha vendido la burra. Les entiendo: emprenderla contra el presidente autónomo es dar coces contra el aguijón. Por eso quien allí es crítico comienza en potro salvaje y acaba en asno doméstico si quiere garantizarse el pasto. La reconversión ideológica es básica para pillar cacho laboral. Algo nada baladí en una tierra donde las empresas no paran de dejar almas en la calle por su tendencia a la quiebra. Fíjate en Delphi. En otras zonas es lógico que una fábrica de componentes de automóvil esté relacionada con la suspensión, pero si está ubicada en Andalucía ten por seguro que será de pagos.
viernes, 7 de septiembre de 2007
jueves, 6 de septiembre de 2007
El bolsillo en crisis
Sonsoles, ahora que el ciclo de bonanza se bate en retirada toca reponer El Virginiano porque me parece a mí que tendremos que abrirnos el paso a tiros cuando el grueso del ganado patrio nos embista por la llegada de las vacas flacas. Si bien el español es bovino por naturaleza, transmuta en toro de lidia cuando le amenazas el bolsillo. Y entonces no te lo sacas de encima ni a palos. Olvídate de castigarle con el tercio de varas porque en estas circunstancias se crece incluso ante el de Flandes. Quién lo diría. Aquí puedo, sin que el respetable rechiste, negociar con ETA hasta el derecho de pernada vasco, pero el nativo no me consiente quedarse por mi culpa sin dinero para jamón porque le jodo la marrana, que, aunque furcia, es de la familia.
El ciudadano medio, el que se sitúa en el centro, no quiere saber de barcos salvo que le dejes sin crucero. Y esto, la suerte del Titanic, es lo que vaticinan los datos económicos que han llegado en tromba tras la lluvia fina originada por el goteo en las ventas de viviendas. El peor de ellos es que el paro supera los dos millones por la crisis del adosado. Y es que el hecho de que se merquen menos salas de estar quita a otros sectores su razón de ser. Y a la gente sus ganas de comprar. Con la construcción a medio gas lo españoles no se atreven siquiera a adquirir bombona de reserva. Esto me afecta gravemente porque los consumidores tienen ahora menos confianza en mí que en Bruto, el que le dijo a Julio César vámonos de pinchos.
Y aunque sabes que no me corto a la hora de quitarme el mochuelo de encima en este asunto no me vale denunciar que el PP crispa lo que no está escrito. Con ese cuento ya he ido antes. Y le pasa lo que a la selección española: que no cuela. Ni tampoco lo de tirar de la cortina de humo del fuego amigo. Así ponga a las cinco cadenas de televisión que controlo a bombardear con el asunto Irak esta guerra la tengo perdida. Ya me gustaría que fuera tan fácil de manipular la crisis económica como el diálogo con los terroristas, proceso durante el cual los medios afines, para domesticar a la audiencia, convirtieron a la Tigresa en lindo gatito.
Pero cuando lo que está en juego es el pienso pedir reflexión a las personas sensatas es más difícil que sugerirlo a los animales. De ahí mi duda sobre si no hubiera sido mejor adelantar las elecciones para evitar que un empeoramiento de la situación motive que en primavera pierda la flor que tengo en el culo. Todavía estoy a tiempo de convocar comicios antes del Nacimiento. Pero no, mejor aguanto hasta San José así me pongan a caer de un burro. O a parir. Tengo mis motivos estadísticos: he hecho números y no entra en mis cálculos salir de cuentas.
El ciudadano medio, el que se sitúa en el centro, no quiere saber de barcos salvo que le dejes sin crucero. Y esto, la suerte del Titanic, es lo que vaticinan los datos económicos que han llegado en tromba tras la lluvia fina originada por el goteo en las ventas de viviendas. El peor de ellos es que el paro supera los dos millones por la crisis del adosado. Y es que el hecho de que se merquen menos salas de estar quita a otros sectores su razón de ser. Y a la gente sus ganas de comprar. Con la construcción a medio gas lo españoles no se atreven siquiera a adquirir bombona de reserva. Esto me afecta gravemente porque los consumidores tienen ahora menos confianza en mí que en Bruto, el que le dijo a Julio César vámonos de pinchos.
Y aunque sabes que no me corto a la hora de quitarme el mochuelo de encima en este asunto no me vale denunciar que el PP crispa lo que no está escrito. Con ese cuento ya he ido antes. Y le pasa lo que a la selección española: que no cuela. Ni tampoco lo de tirar de la cortina de humo del fuego amigo. Así ponga a las cinco cadenas de televisión que controlo a bombardear con el asunto Irak esta guerra la tengo perdida. Ya me gustaría que fuera tan fácil de manipular la crisis económica como el diálogo con los terroristas, proceso durante el cual los medios afines, para domesticar a la audiencia, convirtieron a la Tigresa en lindo gatito.
Pero cuando lo que está en juego es el pienso pedir reflexión a las personas sensatas es más difícil que sugerirlo a los animales. De ahí mi duda sobre si no hubiera sido mejor adelantar las elecciones para evitar que un empeoramiento de la situación motive que en primavera pierda la flor que tengo en el culo. Todavía estoy a tiempo de convocar comicios antes del Nacimiento. Pero no, mejor aguanto hasta San José así me pongan a caer de un burro. O a parir. Tengo mis motivos estadísticos: he hecho números y no entra en mis cálculos salir de cuentas.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Las Españas
Sonsoles, España mantendrá vivo para los restos el conflicto entre los partidarios del decíamos ayer y los adictos a en el día de hoy. Los unos apuestan por el verso libre y los otros apoyan el soneto encadenado. Éste sigue al de la descansada vida y aquél es afín al de educación y descanso. No extraña que Lorca sea para unos gran poeta y para otros mediana población en un país donde hay quien asegura que se equivocó la paloma y quien considera que Franco acertó porque era un águila.
Te cuento esto para que entiendas que esta nación ha pasado de ser una unidad de destino a casi docena y media de territorios sin futuro común europeo. Lo demuestra la equis demoscópica, el empate técnico, que recogen la última encuesta de mala intención de voto. De ella se deduce que el número de los que me doran la píldora es equivalente al de los que me quieren largar a toda pastilla. El sondeo aclara asimismo que es similar la cifra de los que me lamen el culo y los que me mandan a tomar por recto, que es el camino más corto entre dos putos. Tantos hay que me regalan el oído como que me tiran de las orejas. También la cantidad de las que me dicen queremos un hijo tuyo es parecida a la de las que ante esa remota posibilidad se harían ya mismo una ligadura de trompas. Y no porque sea el hombre elefante.
La división frontal se debe a que no hemos dado tiempo a que la democracia se consolide en primera. La transición ha oficiado de felices años veinte, pero ahora, concluido el charlestón de Jarcha, suena de nuevo el eco de Ay Carmela, se vive el alboroto y se divisa el tiroteo. No hay que subirse a un pino verde para comprobar que las aguas del Ebro bajan turbias, batalladoras, al encuentro del puente de los franceses, lo que amenaza con internacionalizar el conflicto al forzar la intervención de Sarkozi.
La solución está en mi mano pero no pienso mover un dedo para resolver esta papeleta porque anunciar el retorno actualizado de la segunda república me garantiza el voto no sólo de los que tienen el RH incompatible con la sangre azul sino también de todos aquellos con cuentas pendientes con la historia: desde los que quieren patria vasca a los que piden nación catalana. Esa gente se piensa que como soy hombre fácil accederé a sus deseos a cambio de su apoyo electoral. Inocentes. De momento voy yo a propiciar la independencia de las comunidades en las que obtengo más sufragios. Otra cosa sería que La Rioja pida la anexión con Oporto. Habida cuenta del escaso respaldo con que cuento en la tierra del vino acceder a su petición no sería para mí ningún mal trago. A lo mejor hasta brindaba por el hermanamiento. Con cava, claro, que para algo soy un resentido de crianza.
Te cuento esto para que entiendas que esta nación ha pasado de ser una unidad de destino a casi docena y media de territorios sin futuro común europeo. Lo demuestra la equis demoscópica, el empate técnico, que recogen la última encuesta de mala intención de voto. De ella se deduce que el número de los que me doran la píldora es equivalente al de los que me quieren largar a toda pastilla. El sondeo aclara asimismo que es similar la cifra de los que me lamen el culo y los que me mandan a tomar por recto, que es el camino más corto entre dos putos. Tantos hay que me regalan el oído como que me tiran de las orejas. También la cantidad de las que me dicen queremos un hijo tuyo es parecida a la de las que ante esa remota posibilidad se harían ya mismo una ligadura de trompas. Y no porque sea el hombre elefante.
La división frontal se debe a que no hemos dado tiempo a que la democracia se consolide en primera. La transición ha oficiado de felices años veinte, pero ahora, concluido el charlestón de Jarcha, suena de nuevo el eco de Ay Carmela, se vive el alboroto y se divisa el tiroteo. No hay que subirse a un pino verde para comprobar que las aguas del Ebro bajan turbias, batalladoras, al encuentro del puente de los franceses, lo que amenaza con internacionalizar el conflicto al forzar la intervención de Sarkozi.
La solución está en mi mano pero no pienso mover un dedo para resolver esta papeleta porque anunciar el retorno actualizado de la segunda república me garantiza el voto no sólo de los que tienen el RH incompatible con la sangre azul sino también de todos aquellos con cuentas pendientes con la historia: desde los que quieren patria vasca a los que piden nación catalana. Esa gente se piensa que como soy hombre fácil accederé a sus deseos a cambio de su apoyo electoral. Inocentes. De momento voy yo a propiciar la independencia de las comunidades en las que obtengo más sufragios. Otra cosa sería que La Rioja pida la anexión con Oporto. Habida cuenta del escaso respaldo con que cuento en la tierra del vino acceder a su petición no sería para mí ningún mal trago. A lo mejor hasta brindaba por el hermanamiento. Con cava, claro, que para algo soy un resentido de crianza.
martes, 4 de septiembre de 2007
El euribor
Sonsoles, la alegría con la que las familias obreras han firmado hipotecas con comisiones amenaza ahora con dejar sin un triste estudio a la clase trabajadora. El síndrome Juanito Oiazabal, de escalada continua, que padece el euribor es para ella tragedia griega porque le aproxima a Atenas por la vía de la ruina. La imprevisión de quienes al mercar vivienda nadaron sin guardar la ropa ha motivado que ahora estén con el agua al cuello y tengan por único atuendo los huevos de corbata.
Que los impagos están a la vuelta de la esquina es cosa que saben los que están tan al cabo de la calle que les falta poco para dormir en ella. Pronto descubrirá la gente de barrio, la de a pie, que aunque estemos adscritos a la alianza de civilizaciones la morosidad no es vocablo árabe sino concepto de un mercado occidental que ha perdido el crédito entre los que lo solicitaron. Y es que mientras el Banco Central Europeo insista en enfriar la inflación mediante el incremento del precio del dinero el calentamiento global de la economía particular acabará, si no con el medio ambiente, sí al menos con la entreplanta.
Les va a costar salir del apuro a los que dieron entrada para adquirir una solución habitacional con vistas al interés variable, que, por la incertidumbre que genera, es mar de dudas. Seguro que los que están en primera línea de deuda miran a La Moncloa para que el problema de su cabaña se resuelva en palacio. Pero se equivocan si piensan que en las alturas del poder hay respuestas para acabar con el conflicto del ático. Yo no puedo obligar a la banca a que conceda un interés sin alcohol, cero cero, a todos los que en su día brindaron para celebrar la compra de la vivienda. Lo más que puedo hacer para que los hipotecados me deban una es amenazar a las administraciones con que si no abaratan el suelo lo pagarán caro.
Otra opción sería convertir al Gobierno en promotor inmobiliario, pero se me revuelve la memoria histórica al pensar que colaboraría así en la construcción de un piso franco. La derecha me forzaría entonces a realizar apartamentos José Antonio. Y eso sí que no. Así que a partir de este momento el quiera gres que sepa el terreno que pisa antes de lanzarse a la aventura. Los españoles deben de extremar la prudencia con tal de evitar que vendan hasta la camisa para meterse en tabiques de once varas.
Ahí si tenemos nosotros una función pedagógica que cumplir con los damnificados. Basta con leerles la cartilla: mi mamá me mima, mi banco me mama. Aparte de eso me ronda una idea de carácter disuasorio que lo mismo choca con la realidad que va sobre ruedas. Tengo que consultar con la Dirección General de Tráfico si el marco legal ampara exigir el carnet de conducir a quienes vean el piso piloto.
Que los impagos están a la vuelta de la esquina es cosa que saben los que están tan al cabo de la calle que les falta poco para dormir en ella. Pronto descubrirá la gente de barrio, la de a pie, que aunque estemos adscritos a la alianza de civilizaciones la morosidad no es vocablo árabe sino concepto de un mercado occidental que ha perdido el crédito entre los que lo solicitaron. Y es que mientras el Banco Central Europeo insista en enfriar la inflación mediante el incremento del precio del dinero el calentamiento global de la economía particular acabará, si no con el medio ambiente, sí al menos con la entreplanta.
Les va a costar salir del apuro a los que dieron entrada para adquirir una solución habitacional con vistas al interés variable, que, por la incertidumbre que genera, es mar de dudas. Seguro que los que están en primera línea de deuda miran a La Moncloa para que el problema de su cabaña se resuelva en palacio. Pero se equivocan si piensan que en las alturas del poder hay respuestas para acabar con el conflicto del ático. Yo no puedo obligar a la banca a que conceda un interés sin alcohol, cero cero, a todos los que en su día brindaron para celebrar la compra de la vivienda. Lo más que puedo hacer para que los hipotecados me deban una es amenazar a las administraciones con que si no abaratan el suelo lo pagarán caro.
Otra opción sería convertir al Gobierno en promotor inmobiliario, pero se me revuelve la memoria histórica al pensar que colaboraría así en la construcción de un piso franco. La derecha me forzaría entonces a realizar apartamentos José Antonio. Y eso sí que no. Así que a partir de este momento el quiera gres que sepa el terreno que pisa antes de lanzarse a la aventura. Los españoles deben de extremar la prudencia con tal de evitar que vendan hasta la camisa para meterse en tabiques de once varas.
Ahí si tenemos nosotros una función pedagógica que cumplir con los damnificados. Basta con leerles la cartilla: mi mamá me mima, mi banco me mama. Aparte de eso me ronda una idea de carácter disuasorio que lo mismo choca con la realidad que va sobre ruedas. Tengo que consultar con la Dirección General de Tráfico si el marco legal ampara exigir el carnet de conducir a quienes vean el piso piloto.
lunes, 3 de septiembre de 2007
Tangana por el fútbol
Sonsoles, mi frustrada experiencia como interlocutor invita a que no medie en la gran guerra del fútbol televisado que sostienen Sogecable y Mediapro por los derechos del área chica. Si el diálogo con ETA acabó con explosión en Durango, que son palabras mayores, es lógico suponer que un arbitraje mío en este conflicto concluyera con las partes expulsadas mientras el público invade el césped y la policía invade al público. Justo es reconocer que a la hora de negociar soy una nulidad. De hecho, si en Utrech hubiera tratado el menda los asuntos de España no sólo nos habríamos dejado en el camino el Peñón sino que, por asociación, habría cedido la soberanía hasta de los MP-3 de automóvil al ser cantos rodados.
Con este bagaje en contra no debería de plantearme siquiera intervenir en esta tangana, pero me resisto a quedarme con los brazos cruzados mientras dos empresas de mi confianza andan a tiros a cuenta de la retransmisión de los disparos a puerta. No es plato de buen gusto, así lo sirva Moraleda, contemplar como un par de viejas amigas rojas se ponen verdes. Y lo malo es que emulan la batalla de Leningrado sin considerar que su acción les aboca a la ruleta rusa.
Una de las dos tendrá que ceder en el tiempo reglamentado, pero no seré yo el que incline la balanza porque estas cosas se caen por su propio peso. A mí me gustaría echarle más de un cable a Canal Plus pero me da la impresión de que, dada la tendencia del español a no pagar ni las consecuencias, el triunfo será para quien ofrece el fútbol sin contraprestación económica. Entre un gol gamba, en plancha, gratis y un taconazo de pago no hay color. Los aficionados de paladar fino creerán estar en el séptimo cielo si reciben en abierto el fútbol de los galácticos.
Falta que los tribunales dicten sentencia, desde luego, pero ahí firmaría un empate porque no creo yo que sus señorías tengan empeño en hacerle la puñeta a ninguno de este par de medios de comunicación. Si tienen en mente a Gómez de Liaño no se les ocurrirá pensar en castigar a quienes cuentan con tanto poder que ante una diligencia en contra son capaces de forzar que se aplique al magistrado el código de circulación para demostrar que iba bebido el día que montó el auto.
Así que no tengo yo nada claro que el conflicto por la cuota de pantalla se dilucide en la audiencia. Y puesto que tampoco habrá pacto de caballeros mucho me temo que tendremos bronca tabernaria. No te extrañe que Audiovisual contrate a los Ñetas y La Sexta a los Latin King por aquello de que el deporte rey siempre acarrea peligro por las bandas. Ya veremos, así sea en diferido. Lo único bueno de todo esto es que si el asunto se desmadra los españoles dejarán de sacarme las uñas por los problemas territoriales. Aunque vete a saber: cuando lo que se dilucida es quedarse con la parte del león por retransmitir al mono Burgos uno no sabe si el fondo de la cuestión es el fútbol o Castilla la Vieja.
Con este bagaje en contra no debería de plantearme siquiera intervenir en esta tangana, pero me resisto a quedarme con los brazos cruzados mientras dos empresas de mi confianza andan a tiros a cuenta de la retransmisión de los disparos a puerta. No es plato de buen gusto, así lo sirva Moraleda, contemplar como un par de viejas amigas rojas se ponen verdes. Y lo malo es que emulan la batalla de Leningrado sin considerar que su acción les aboca a la ruleta rusa.
Una de las dos tendrá que ceder en el tiempo reglamentado, pero no seré yo el que incline la balanza porque estas cosas se caen por su propio peso. A mí me gustaría echarle más de un cable a Canal Plus pero me da la impresión de que, dada la tendencia del español a no pagar ni las consecuencias, el triunfo será para quien ofrece el fútbol sin contraprestación económica. Entre un gol gamba, en plancha, gratis y un taconazo de pago no hay color. Los aficionados de paladar fino creerán estar en el séptimo cielo si reciben en abierto el fútbol de los galácticos.
Falta que los tribunales dicten sentencia, desde luego, pero ahí firmaría un empate porque no creo yo que sus señorías tengan empeño en hacerle la puñeta a ninguno de este par de medios de comunicación. Si tienen en mente a Gómez de Liaño no se les ocurrirá pensar en castigar a quienes cuentan con tanto poder que ante una diligencia en contra son capaces de forzar que se aplique al magistrado el código de circulación para demostrar que iba bebido el día que montó el auto.
Así que no tengo yo nada claro que el conflicto por la cuota de pantalla se dilucide en la audiencia. Y puesto que tampoco habrá pacto de caballeros mucho me temo que tendremos bronca tabernaria. No te extrañe que Audiovisual contrate a los Ñetas y La Sexta a los Latin King por aquello de que el deporte rey siempre acarrea peligro por las bandas. Ya veremos, así sea en diferido. Lo único bueno de todo esto es que si el asunto se desmadra los españoles dejarán de sacarme las uñas por los problemas territoriales. Aunque vete a saber: cuando lo que se dilucida es quedarse con la parte del león por retransmitir al mono Burgos uno no sabe si el fondo de la cuestión es el fútbol o Castilla la Vieja.
domingo, 2 de septiembre de 2007
La ilustre Francia
Sonsoles, entre el último tango y el último cuplé media la misma distancia intelectual que entre la Francia ilustre y la España fregona, de ahí la envidia con chequeo, sana, que siempre ha despertado en este rojo el país del Burdeos. No en vano mientras allí se editaba la Enciclopedia aquí seguíamos atados al pliego de cordel. Allí se inventó la revolución y la tortilla cuando aquí se estilaba la reyerta con un par de huevos. Expresada mi admiración, he de decir, sin embargo, que últimamente recibo con cierto embarazo todo lo que viene de París. Especialmente de Fillon, el niño bonito de Sarkozi, quien asegura que yo lamento con limón, amargamente, el proceso de regularización de extranjeros que he llevado aquí a cabo para otorgar asilo al que no quiere envejecer en su tierra.
De mi boca no ha salido eso, claro. Fillon debe de haber sido becario de la Cope por la manera en que ha sacado de contexto mis declaraciones. Cosa lógica si se tiene en cuenta que el miserable no entiende castellano ni yo tengo más referencia directa del idioma de Víctor Hugo que la canción con la que José Vélez compitió en Eurovisión. Así que bailemos un vals, gabacho, o te canto la cuarenta. Y es que malamente ha podido el primer ministro deducir de mis palabras que mejor hubiera sido no convertir la estrategia de papeles para todos en hoja de ruta.
Tengo que admitir sin embargo que el equívoco en materia de inmigración se compensa con la detención masiva de etarras al otro lado de la frontera. Hay que ver cómo le cunde a las autoridades francesas atrapar a los colegas de Artapalo mientras el Gobierno de aquí no lo da al agua. Allí los meten en cintura y en España ejercemos de calzonazos. No nos atrevemos siquiera a poner fuera de la ley a un partido que no condena la transformación de la casa cuartel de Durango en descampado con galones ni la retención de una familia vasca cuyo niño, ante la contemplación de gente tan fuera de lugar, debió preguntarse si aquello era la guerra de papá o la de los mundos.
Con ANV tenemos que hacer algo antes de que esto nos estalle en las manos. Con la vista gorda nos hacemos un flaco favor. La gente se va a hartar de callemos ante su silencio cómplice. Estoy convencido de que ninguna de sus portavoces, montoneras con flequillo, oficiaría de madre de mayo si se repitiera la matanza en la plaza de la república argentina. En cuanto a la de Hipercor, pedirían a ETA que a la hora de matar, dos por uno. Es el riesgo de darles oportunidades a quienes nos ponen minas con la excusa de que rinden así homenaje a la memoria de los de la planta 14.
De mi boca no ha salido eso, claro. Fillon debe de haber sido becario de la Cope por la manera en que ha sacado de contexto mis declaraciones. Cosa lógica si se tiene en cuenta que el miserable no entiende castellano ni yo tengo más referencia directa del idioma de Víctor Hugo que la canción con la que José Vélez compitió en Eurovisión. Así que bailemos un vals, gabacho, o te canto la cuarenta. Y es que malamente ha podido el primer ministro deducir de mis palabras que mejor hubiera sido no convertir la estrategia de papeles para todos en hoja de ruta.
Tengo que admitir sin embargo que el equívoco en materia de inmigración se compensa con la detención masiva de etarras al otro lado de la frontera. Hay que ver cómo le cunde a las autoridades francesas atrapar a los colegas de Artapalo mientras el Gobierno de aquí no lo da al agua. Allí los meten en cintura y en España ejercemos de calzonazos. No nos atrevemos siquiera a poner fuera de la ley a un partido que no condena la transformación de la casa cuartel de Durango en descampado con galones ni la retención de una familia vasca cuyo niño, ante la contemplación de gente tan fuera de lugar, debió preguntarse si aquello era la guerra de papá o la de los mundos.
Con ANV tenemos que hacer algo antes de que esto nos estalle en las manos. Con la vista gorda nos hacemos un flaco favor. La gente se va a hartar de callemos ante su silencio cómplice. Estoy convencido de que ninguna de sus portavoces, montoneras con flequillo, oficiaría de madre de mayo si se repitiera la matanza en la plaza de la república argentina. En cuanto a la de Hipercor, pedirían a ETA que a la hora de matar, dos por uno. Es el riesgo de darles oportunidades a quienes nos ponen minas con la excusa de que rinden así homenaje a la memoria de los de la planta 14.
sábado, 1 de septiembre de 2007
Ladrán, luego están que muerden
Sonsoles, ladran, luego están que muerden. En el PP no se han enterado de que mostrar los dientes en exceso asegura, además de piorrea, volver con el rabo entre las piernas. De modo que mientras la oposición persista en mostrar un panorama oscuro Peñiño Blanco lo tendrá fácil para situar el futuro de España en la rojigualda, que es el punto intermedio entre el que lo percibe todo negro sin habitar en Nueva Orleans (Mariano) y el que ve la vida color de rosa sin vivir en Chueca (un servidor).
El carácter de pura lana virgen, ovino radical, de los españoles me ha facilitado mucho las cosas a la hora de venderles la moto de Sete diciéndoles que era la de Dani. Como nuevo español de bien me he fijado en los regulares para sacar pecho por la patria mía tres años después de que iniciara la demolición del país. Me he metido tanto en el papel que no hace falta leer mi estrategia entre líneas para entender que a partir de ahora voy a por todas con la enseña nacional por bandera. Por este motivo he decidido que la marcha real represente a España en Eurovisión y que retorne al escudo el águila de San Juan. Y porque estoy felizmente casado de por vida, que si no hasta me hacía novio de la muerte.
El cambio de estrategia ha hecho su efecto en los ciudadanos en vísperas de las elecciones, que es cuando dejan de ser actores secundarios del melodrama español. Ahora jugamos con el aire territorial a favor, por lo que nos va tan viento en popa que estoy convencido de que dejaremos a Mariano a dos velas en unos comicios que anticiparán su entierro político. De hecho, lo único que nos puede hacer perder es que a los españoles le toquemos los bolsillos, que son cojones de tergal, así que he mandado a Solbes que para no alterar a la población anuncie con su habitual calma chicha que no subirá el coste de la carne.
Mejor no lo hubiera hecho. Este hombre tendrá una buen bagaje académico, no lo discuto, pero como es único para enfriar los ánimos seguro que no se licenció en la escuela de calor. De resultas de su comparecencia ante la prensa los consumidores ya saben que suben la leche, los huevos, el pan y el pollo. O lo que es lo mismo: los cuatro pilares de la gastronomía amenazan con dejar de estar presentes en tierra española. Qué ministro más bocazas con los asuntos de abrir boca. Debería de aprender de mí, que en cuestión de huevos no hablo a las claras ni del de Colón, vaya a ser que los que me tienen por un lumbrera descubran que voy de farol.
Personalmente no me va a afectar el incremento, desde luego. Otra cosa sería que subiera la pesca. Como sabéis Moraleda y tú soy hombre de caña. Con una cerveza igual me meto una tortilla de chipirones que me como un pincho de navajas, siempre que no sean de Albacete. Lo cierto, sin embargo, es que me aburre engullir todos los días lo mismo. Para cambiar esto tengo que hablar con Bernat Soria. Le preguntaré si guarda células madre de especies mitológicas para catarlas con alioli. Aunque seguro que, como pasó con el Rácing-Barça, me decepciona el resultado. No hay que estudiar biología para saber que la criatura resultante de cruzar una sirena con un centauro es el caballito de mar, si es niño. Y si es niña, la caballa.
El carácter de pura lana virgen, ovino radical, de los españoles me ha facilitado mucho las cosas a la hora de venderles la moto de Sete diciéndoles que era la de Dani. Como nuevo español de bien me he fijado en los regulares para sacar pecho por la patria mía tres años después de que iniciara la demolición del país. Me he metido tanto en el papel que no hace falta leer mi estrategia entre líneas para entender que a partir de ahora voy a por todas con la enseña nacional por bandera. Por este motivo he decidido que la marcha real represente a España en Eurovisión y que retorne al escudo el águila de San Juan. Y porque estoy felizmente casado de por vida, que si no hasta me hacía novio de la muerte.
El cambio de estrategia ha hecho su efecto en los ciudadanos en vísperas de las elecciones, que es cuando dejan de ser actores secundarios del melodrama español. Ahora jugamos con el aire territorial a favor, por lo que nos va tan viento en popa que estoy convencido de que dejaremos a Mariano a dos velas en unos comicios que anticiparán su entierro político. De hecho, lo único que nos puede hacer perder es que a los españoles le toquemos los bolsillos, que son cojones de tergal, así que he mandado a Solbes que para no alterar a la población anuncie con su habitual calma chicha que no subirá el coste de la carne.
Mejor no lo hubiera hecho. Este hombre tendrá una buen bagaje académico, no lo discuto, pero como es único para enfriar los ánimos seguro que no se licenció en la escuela de calor. De resultas de su comparecencia ante la prensa los consumidores ya saben que suben la leche, los huevos, el pan y el pollo. O lo que es lo mismo: los cuatro pilares de la gastronomía amenazan con dejar de estar presentes en tierra española. Qué ministro más bocazas con los asuntos de abrir boca. Debería de aprender de mí, que en cuestión de huevos no hablo a las claras ni del de Colón, vaya a ser que los que me tienen por un lumbrera descubran que voy de farol.
Personalmente no me va a afectar el incremento, desde luego. Otra cosa sería que subiera la pesca. Como sabéis Moraleda y tú soy hombre de caña. Con una cerveza igual me meto una tortilla de chipirones que me como un pincho de navajas, siempre que no sean de Albacete. Lo cierto, sin embargo, es que me aburre engullir todos los días lo mismo. Para cambiar esto tengo que hablar con Bernat Soria. Le preguntaré si guarda células madre de especies mitológicas para catarlas con alioli. Aunque seguro que, como pasó con el Rácing-Barça, me decepciona el resultado. No hay que estudiar biología para saber que la criatura resultante de cruzar una sirena con un centauro es el caballito de mar, si es niño. Y si es niña, la caballa.
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