viernes, 7 de septiembre de 2007

En Andalucía, como en casa

Sonsoles, Chaves ha vuelto a hacer de las suyas en el cortijo al prometer a su gente de barbecho, la que no dobla la espina ni para bailar la raspa, una vivienda digna que sustituya a la lata de sardinas en la que ahora se hacina. Como uno de los requisitos para conseguirla es ganar al mes un tope de medio kilo de los de antes la propuesta le va a quitar un peso de encima, el de la hipoteca, a la práctica totalidad de la población. Hay que tener en cuenta que por debajo de parámetro marcado se mueve la tira de gente en la autonomía del paro. De primeras sólo superan estos ingresos la duquesa de Alba y algún señorito de los que aguardan que en España vuelva a amanecer.
La medida beneficia pues no sólo a los que no tienen posibles sino también a los menos probables. Situar el listón en 3.100 euros propicia que dé el perfil solicitado tanto un vendedor charlatán como un profesor de Lengua. En Andalucía, donde hasta los veterinarios ganan cuatro perras, lo mismo el becario que el ingeniero tomarán los caminos de la subvención. Incluso los maestros de escuela aprovecharán la dádiva de la clase política para comprar casa de recreo.
Y mientras el menda, a verlas venir. Solbes, el Pedrito Grillo del Gobierno, ha puesto pies en pared ante el despropósito inmobiliario de Chaves, mientras Chacón aplaude por sevillanas. Hace bien la chica. El ministro alza la voz por lo que no es más que una mera salida de tono. A las arcas del Estado este disparate no le costará nada porque Chaves es único a la hora de hacer promesas que se dilatan en el tiempo. Recuerda que en su día anunció que cada escolar tendría un ordenador personal, pero, al ser PC, debió pensar luego que la que debía asumir esta propuesta es Izquierda Unida. Después aseguró que cada enfermo andaluz hospitalizado tendría habitación individual con vistas a la UCI, lo que según se ha visto no le corre mucha urgencia. Y más tarde, ésta es buena, prometió vacaciones pagadas a las amas de casa. De eso hace 13 años y todavía hay alguna infeliz que espera la media pensión con la maleta en una mano y la mopa en la otra.
Lo que salva a Chaves es, precisamente, que los andaluces no le toman en cuenta las veces que les ha vendido la burra. Les entiendo: emprenderla contra el presidente autónomo es dar coces contra el aguijón. Por eso quien allí es crítico comienza en potro salvaje y acaba en asno doméstico si quiere garantizarse el pasto. La reconversión ideológica es básica para pillar cacho laboral. Algo nada baladí en una tierra donde las empresas no paran de dejar almas en la calle por su tendencia a la quiebra. Fíjate en Delphi. En otras zonas es lógico que una fábrica de componentes de automóvil esté relacionada con la suspensión, pero si está ubicada en Andalucía ten por seguro que será de pagos.

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