miércoles, 5 de septiembre de 2007

Las Españas

Sonsoles, España mantendrá vivo para los restos el conflicto entre los partidarios del decíamos ayer y los adictos a en el día de hoy. Los unos apuestan por el verso libre y los otros apoyan el soneto encadenado. Éste sigue al de la descansada vida y aquél es afín al de educación y descanso. No extraña que Lorca sea para unos gran poeta y para otros mediana población en un país donde hay quien asegura que se equivocó la paloma y quien considera que Franco acertó porque era un águila.
Te cuento esto para que entiendas que esta nación ha pasado de ser una unidad de destino a casi docena y media de territorios sin futuro común europeo. Lo demuestra la equis demoscópica, el empate técnico, que recogen la última encuesta de mala intención de voto. De ella se deduce que el número de los que me doran la píldora es equivalente al de los que me quieren largar a toda pastilla. El sondeo aclara asimismo que es similar la cifra de los que me lamen el culo y los que me mandan a tomar por recto, que es el camino más corto entre dos putos. Tantos hay que me regalan el oído como que me tiran de las orejas. También la cantidad de las que me dicen queremos un hijo tuyo es parecida a la de las que ante esa remota posibilidad se harían ya mismo una ligadura de trompas. Y no porque sea el hombre elefante.
La división frontal se debe a que no hemos dado tiempo a que la democracia se consolide en primera. La transición ha oficiado de felices años veinte, pero ahora, concluido el charlestón de Jarcha, suena de nuevo el eco de Ay Carmela, se vive el alboroto y se divisa el tiroteo. No hay que subirse a un pino verde para comprobar que las aguas del Ebro bajan turbias, batalladoras, al encuentro del puente de los franceses, lo que amenaza con internacionalizar el conflicto al forzar la intervención de Sarkozi.
La solución está en mi mano pero no pienso mover un dedo para resolver esta papeleta porque anunciar el retorno actualizado de la segunda república me garantiza el voto no sólo de los que tienen el RH incompatible con la sangre azul sino también de todos aquellos con cuentas pendientes con la historia: desde los que quieren patria vasca a los que piden nación catalana. Esa gente se piensa que como soy hombre fácil accederé a sus deseos a cambio de su apoyo electoral. Inocentes. De momento voy yo a propiciar la independencia de las comunidades en las que obtengo más sufragios. Otra cosa sería que La Rioja pida la anexión con Oporto. Habida cuenta del escaso respaldo con que cuento en la tierra del vino acceder a su petición no sería para mí ningún mal trago. A lo mejor hasta brindaba por el hermanamiento. Con cava, claro, que para algo soy un resentido de crianza.

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