Sonsoles, ahora que el ciclo de bonanza se bate en retirada toca reponer El Virginiano porque me parece a mí que tendremos que abrirnos el paso a tiros cuando el grueso del ganado patrio nos embista por la llegada de las vacas flacas. Si bien el español es bovino por naturaleza, transmuta en toro de lidia cuando le amenazas el bolsillo. Y entonces no te lo sacas de encima ni a palos. Olvídate de castigarle con el tercio de varas porque en estas circunstancias se crece incluso ante el de Flandes. Quién lo diría. Aquí puedo, sin que el respetable rechiste, negociar con ETA hasta el derecho de pernada vasco, pero el nativo no me consiente quedarse por mi culpa sin dinero para jamón porque le jodo la marrana, que, aunque furcia, es de la familia.
El ciudadano medio, el que se sitúa en el centro, no quiere saber de barcos salvo que le dejes sin crucero. Y esto, la suerte del Titanic, es lo que vaticinan los datos económicos que han llegado en tromba tras la lluvia fina originada por el goteo en las ventas de viviendas. El peor de ellos es que el paro supera los dos millones por la crisis del adosado. Y es que el hecho de que se merquen menos salas de estar quita a otros sectores su razón de ser. Y a la gente sus ganas de comprar. Con la construcción a medio gas lo españoles no se atreven siquiera a adquirir bombona de reserva. Esto me afecta gravemente porque los consumidores tienen ahora menos confianza en mí que en Bruto, el que le dijo a Julio César vámonos de pinchos.
Y aunque sabes que no me corto a la hora de quitarme el mochuelo de encima en este asunto no me vale denunciar que el PP crispa lo que no está escrito. Con ese cuento ya he ido antes. Y le pasa lo que a la selección española: que no cuela. Ni tampoco lo de tirar de la cortina de humo del fuego amigo. Así ponga a las cinco cadenas de televisión que controlo a bombardear con el asunto Irak esta guerra la tengo perdida. Ya me gustaría que fuera tan fácil de manipular la crisis económica como el diálogo con los terroristas, proceso durante el cual los medios afines, para domesticar a la audiencia, convirtieron a la Tigresa en lindo gatito.
Pero cuando lo que está en juego es el pienso pedir reflexión a las personas sensatas es más difícil que sugerirlo a los animales. De ahí mi duda sobre si no hubiera sido mejor adelantar las elecciones para evitar que un empeoramiento de la situación motive que en primavera pierda la flor que tengo en el culo. Todavía estoy a tiempo de convocar comicios antes del Nacimiento. Pero no, mejor aguanto hasta San José así me pongan a caer de un burro. O a parir. Tengo mis motivos estadísticos: he hecho números y no entra en mis cálculos salir de cuentas.
jueves, 6 de septiembre de 2007
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