lunes, 3 de septiembre de 2007

Tangana por el fútbol

Sonsoles, mi frustrada experiencia como interlocutor invita a que no medie en la gran guerra del fútbol televisado que sostienen Sogecable y Mediapro por los derechos del área chica. Si el diálogo con ETA acabó con explosión en Durango, que son palabras mayores, es lógico suponer que un arbitraje mío en este conflicto concluyera con las partes expulsadas mientras el público invade el césped y la policía invade al público. Justo es reconocer que a la hora de negociar soy una nulidad. De hecho, si en Utrech hubiera tratado el menda los asuntos de España no sólo nos habríamos dejado en el camino el Peñón sino que, por asociación, habría cedido la soberanía hasta de los MP-3 de automóvil al ser cantos rodados.
Con este bagaje en contra no debería de plantearme siquiera intervenir en esta tangana, pero me resisto a quedarme con los brazos cruzados mientras dos empresas de mi confianza andan a tiros a cuenta de la retransmisión de los disparos a puerta. No es plato de buen gusto, así lo sirva Moraleda, contemplar como un par de viejas amigas rojas se ponen verdes. Y lo malo es que emulan la batalla de Leningrado sin considerar que su acción les aboca a la ruleta rusa.
Una de las dos tendrá que ceder en el tiempo reglamentado, pero no seré yo el que incline la balanza porque estas cosas se caen por su propio peso. A mí me gustaría echarle más de un cable a Canal Plus pero me da la impresión de que, dada la tendencia del español a no pagar ni las consecuencias, el triunfo será para quien ofrece el fútbol sin contraprestación económica. Entre un gol gamba, en plancha, gratis y un taconazo de pago no hay color. Los aficionados de paladar fino creerán estar en el séptimo cielo si reciben en abierto el fútbol de los galácticos.
Falta que los tribunales dicten sentencia, desde luego, pero ahí firmaría un empate porque no creo yo que sus señorías tengan empeño en hacerle la puñeta a ninguno de este par de medios de comunicación. Si tienen en mente a Gómez de Liaño no se les ocurrirá pensar en castigar a quienes cuentan con tanto poder que ante una diligencia en contra son capaces de forzar que se aplique al magistrado el código de circulación para demostrar que iba bebido el día que montó el auto.
Así que no tengo yo nada claro que el conflicto por la cuota de pantalla se dilucide en la audiencia. Y puesto que tampoco habrá pacto de caballeros mucho me temo que tendremos bronca tabernaria. No te extrañe que Audiovisual contrate a los Ñetas y La Sexta a los Latin King por aquello de que el deporte rey siempre acarrea peligro por las bandas. Ya veremos, así sea en diferido. Lo único bueno de todo esto es que si el asunto se desmadra los españoles dejarán de sacarme las uñas por los problemas territoriales. Aunque vete a saber: cuando lo que se dilucida es quedarse con la parte del león por retransmitir al mono Burgos uno no sabe si el fondo de la cuestión es el fútbol o Castilla la Vieja.

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