viernes, 14 de septiembre de 2007

Sentimiento bicolor

Sonsoles, estoy hasta aquí de la polémica de la bandera. Si para el PP es un sentimiento bicolor para mí no es más que un quebradero de cabeza monocorde. No tengo otro desde que mis propios alcaldes con plaza en la del Diamante procuran no izarla en sus ayuntamientos para no ofender a los independentistas catalanes. Y el caso es que les entiendo. Yo, a los regidores que mandan en territorio hostil, les doy una razón que es de Estado: como los secesionistas juegan sucio mejor no entrar al trapo.
En el caso que nos ocupa no sólo me guía la prudencia, sino también la impotencia en su acepción sexual. Y es que a mí la bandera española no me pone. No entiendo el morbo que le produce al presidente de Cantabria, el que la mata a besos, salvo que Revilla considere que un mástil de 25 centímetros de grosor tiene relación con el porno duro. En cuyo caso me callo.
Pero a lo que voy: si en el Ayuntamiento de Tarragona no se lleva esta temporada los colores rojo y gualda será porque no están de moda. El edificio no es una franquicia con registro de Custo Barcelona ni el pleno una suerte de pasarela Gaudí con ruegos y preguntas. Pero claro, como está gobernado por el PSOE, Mariano, so pretexto de la bandera, me ha puesto banderillas. Menos mal que ha estado al quite Rubalcaba, quien ha recordado a Rajoy que cuando gobernaba el de las Azores tampoco la exponían al ciclón.
Ventiladores aparte, resulta indiscutible que los símbolos nacionales pasan una mala época en la era de Montilla. No se escapa ninguno, si bien hay que matizar. Así, acabar con el toro de Osborne, tiene un pase, siquiera sea de pecho, pero suprimir la bandera invita al cuartelazo. Y no te digo ya quemar un retrato a tamaño natural del Rey ataviado con el frac castrense, el de las cuatro estrellas de cinco puntas, que más que un traje de faena parece el tributo real a la osa mayor tras cargarse el de la Zarzuela a Mitrofán, plantígrado ruso no tan aficionado al agua y a los azucarrillos como al aguardiente.
Lo curioso es que los que convirtieron en ceniza la foto ni siquiera tuvieron que huir de la quema porque no hubo reacción desde las filas del ardor guerrero. Los mossos del pueblo observaron impasibles el simulacro de regicidio. De manera que aunque la muchachada llevaba pasamontañas, igual de bien le habría ido a cara descubierta con la policía. Envalentonados, los chicos de la pira exigieron que el Borbón saliera de Gerona cuando don Juan Carlos era agasajado por las fuerzas vivas de la ciudad. La proximidad de Figueras, cuna de Dalí, explica la surrealista escena en la que los cachorros sacan los dientes mientras los dueños de la camada le pasan al monarca la mano por el lomo.
De lo que se deduce que en Cataluña, la bandera, aunque sea enseña, mejor no mostrarla. Y al rey, lo justo. No importa que la decisión ponga mal cuerpo al de infantería. Los militares están que muerden por la afrenta a su capitán general. Y también por mi actitud de meterla en paladar en vez de sacar los tanques a la calle. Menos mal que con la democracia consolidada no es de prever ruido de sables por el silencio cómplice del primer espada.

jueves, 13 de septiembre de 2007

La gestapo en parvulitos

Sonsoles, puesto que el griego no está generalizado ni en Chueca, tengo para mí que en la intimidad el idioma de referencia es el francés, el único que se habla con la boca llena sin que te llamen maleducado. Sin embargo, Aznar dijo en sus días imperiales que cuando se quitaba la chaqueta de hombre de Estado y se ponía el batín de rey de la cama departía en catalán con la parienta: Ana, collons, donam el espetec.
La artimética parlamentaria motivó que mi antecesor, al objeto de sumar apoyos, resaltara que en casa se hablaba el idioma de Tarradellas. Para que CiU le pusiera buena cara el adusto tenía el gesto de parlar en Madrid como Duran en Lleida. Dado que gobernar es el arte de lo impensable, no habría supuesto para él tampoco ningún palo cantar L’Estaca a media luz. De precisarlo, José María, que también tonteaba con el PNV, habría incluso bailado ante Ardanza un aurresku, esa variedad vasca de gimnasia rítmica que escenifica siempre un tercer dan.
El nacionalismo es lo que tiene, o le haces el caldo gordo o te come por sopas, así que entiendo lo que hizo en su día el del trío de la Azores, como espero que el PP me entienda ahora a mí, que no tengo otra que callar ante la decisión del tripartito catalán de extender la vigilancia lingüística desde las aulas al recreo. Parece ser que a partir de ya los escolares tendrán que tragarse sus palabras castellanas hasta en la media hora del bocadillo. Cada tierno infante estará escoltado por un republicano de la línea dura que emitirá rayos y truenos cuando al niño se le encapote de román paladino el cielo de la boca.
Mal vamos. Que la gestapo se introduzca en parvulitos genera un precedente peligroso porque el paso siguiente es hacer la judiada de marcar con una estrella amarilla a los alumnos cuyos ancestros se sitúen en la meseta. Espero que Montilla haya previsto tanto el desgaste como el gasto, puesto que al Gobierno catalán, además de mala fama, esto le va a suponer una inversión importante, dado que para conseguir la limpieza étnica tendrá que hacer acopio de chupa-chups con que pagar a los chivatos de cero a tres años. Menuda faena nos ha hecho otra vez la Esquerra. Y lo peor de todo esto es que tengo el convencimiento de que Carod habla castellano en la intimidad: Teresa, cojones, dame la tripa de salchichón.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Progresa adecuadamente

Sonsoles, hasta Pepiño, que se sacó a la segunda el carné de identidad, pasaría de curso con la nueva normativa aprobada por Mercedes Cabrera que permite a los alumnos de bachillerato progresar adecuadamente con cuatro asignaturas pendientes. Dice la ministra de Educación que lo hace para reducir la tasa de abandono al objeto de evitar que el aula se quede triste y sola. Entiende la señora que dado que uno de cada tres escolares se emancipa de los estudios antes de la mayoría de edad urge abrir la mano para estimular a los que no dan pie con bola. Aunque luego ninguno consiga la cuadratura del círculo.
Tengo que admitir que la ministra le pone voluntad a su intento de que los más perros de las clases españolas se conviertan en linces ibéricos, pero no tiene en cuenta que esta gente suele pensar antes en las musarañas que en convertirse en ratones de biblioteca. No le van los libros. Le tira más el arado que labrarse un porvenir. No lo digo yo, sino el informe Pisa, así que habré de sacar a la ministra de su torre de marfil para hacerle ver la imposibilidad de conseguir memoria de elefante para quien tiene cerebro de mosquito anófeles, que lo único que lleva es mala idea.
Si la señora quiere hundirse en la desesperación puede probar a examinarlos. Estoy convencido de que si les preguntan por los vasos comunicantes responden que consiste en decirle al camarero llena mientras hablan en un bar. Otros asegurarán que el presidente de la patronal hostelera italiana atiende por Mesonero Romanos. Y habrá, dada la vinculación de juventud y alcohol, quienes muestren simpatía por Blanco White al creer que iba siempre hasta arriba de albariño y escocés.
Así de mal está el nivel educativo. Pero esto no es nuevo. Mi generación tampoco es la cuna de la sabiduría, si bien yo al menos, tal y como he demostrado, aparte de licenciarme en derecho, sé latín y ando suelto en gramática parda. Demasiado estudio para un hombre que tiene como mueble fetiche la mesita de noche. A mí, que soy una celebridad, si por algo me gusta criar fama es porque me permite echarme a dormir, aunque sea en los laureles, de modo que no soy un buen ejemplo para los remisos a la evaluación. A ver qué pueden aprender ellos de un hombre como yo, que a puro vago no es que se me duerman los pinreles, es que hacen la siesta. En casos extremos de fatiga hasta ronca mi dedo gordo, lo cual es mala cosa, pues como el chico diga de seguir el ejemplo del mayor voy a tener que operarme la planta del pie de vegetaciones.
Con esto te quiero explicar que yo no soy varón de despacho, sino de dormitorio. Y no por lo que tú te piensas. Queden para otros los juegos de cama que yo, como Gamoneda, no paso de los florales. El que te habla es menos de hacer hijos que de dormir en posición fetal. Tanto es así que si en la alcoba alguien alude a garganta profunda respondo que tengo dolor de anginas. Vayamos a pollas.

martes, 11 de septiembre de 2007

Genocidio castellano

Sonsoles, un vocal del consejo general del poder judicial dice que España comete genocidio con Cataluña. No sé si este hombre acabó la carrera, pero la carrera debería de acabar con él. Que Alfons López escriba que una parte del país es víctima de holocausto merece expediente de expulsión por falsedad documental. Y también porque me sitúa como heredero del III Reich a mí, que no paso de la II República. Parece mentira que no sepa que, según revela mi tendencia al apaciguamiento, tengo menos de Hitler que de Chamberlain. De modo que, de asociarme con alguien, prefiero que lo haga con el pollito inglés en lugar de buscarme similitudes con el alemán que ofició de gallo en corral ajeno. En el de Polonia, mismamente.
El magistrado debería de aportar pruebas que demuestren que su patria chica está en gran peligro por el elevado acoso de la sexta potencia del continente. Si presenta testimonios irrefutables de que Madrid es una máquina de matar catalanes me sumaré a su crítica, pero mucho me temo que en este asunto se haya limitado a hacer de su toga un sayo. O de liársela a la cabeza, lo que revela escaso seso y evidencia su falta de cualidades para ejercer el cargo. Y es que un jurista que falsea la realidad es tan peligroso que a poco que le den cuerda se convierte en el juez de la horca.
Entiendo que, si hay holocausto, en algún lugar estará el diario de Ana, el de la Frank o el de la Birulés, en el que se describan las desventuras cotidianas de quienes sufren de continuo persecución española. Y en algún lado estarán los campos de concentración donde se encierra a los payeses. Pues no. Lo cual es lógico por una razón inversa a la que plantea el juez: en la tierra de Espriu el que no se salva es el castellano. Me refiero al idioma, si bien temo que el paso siguiente sea cortarle la lengua al que lo hable. O endurecer las sanciones al que lo escriba, lo que implicará que lo que gaste en multas no lo invertirá en pernil. Y como con las cosas de comer no se juega es de prever que dentro de poco ningún español se atreverá a abrir allí más boca que la del estómago.
En Cataluña, por lo que se ve, el que viola las normas en su comercio tiene más pena que el que viola damas en el valle de Hebrón. Sin embargo, Alfons, que o está mal de la olla o es el garbanzo negro de la familia judicial, insiste en asegurar que a su país de adopción -nació en Valencia- lo trata mal la madre patria. De ahí que presida una plataforma soberanista que propugna que España abandone la nación vecina. Como en cierto modo resulta coherente que un juez nos haga la puñeta no me enfadaré en exceso con el que en cuestión de autos se limita a los que se fabrican en Martorell. Pero tampoco quiero dejar las cosas así. Normalmente me río de los que me buscan las cosquillas, pero a éste sin papeles de la judicatura le exiliaba yo a Salamanca. O le condenaba a escuchar de por vida la SER, que para un progresista que se precie es la cadena perpetua.

lunes, 10 de septiembre de 2007

El banco amigo

No hay nada como tener amigos en el TAE para mantener el tipo, Sonsoles. Aunque no soy moroso le debo una a Botín por predecir en mi compañía un horizonte económico despejado en lugar de los negros nubarrones que vislumbran tanto el francés Trichet como Solbes, el afrancesado. Su apoyo es tanto más importante cuanto que al ser un pura sangre de las finanzas aporta credibilidad a mi optimismo desbocado.
Me acusan de que Emilio dijo lo que dijo porque lo metí en una encerrona, pero lo cierto es que, de quererlo, un zorro viejo como él se habría salido por la tangente. Si el presidente de la primera entidad de ahorro española apoyó al amor de tus amores, reina mía, es simplemente porque convenía a su interés. Fijo. Puesto que desde que estoy en el poder el de la banca hace caja, lo que ha hecho ha sido pagarme los dividendos, como en su día hizo con Aznar. Y como hará con el que me sustituya. Dicen que en política el presidente del Santander no se casa con nadie, pero para mí que la marcha nupcial es su melodía de cabecera.
Este hombre se integra de tal modo en el paisaje que a su lado un camaleón se ve a la legua. Y no es que cambie de chaqueta, entre otras cosas porque la lleva de Armani, es que ha sabido labrarse un porvenir al llevarse al huerto a todo aquel que aquí alcance el rango de mariscal de campo. Así, si un día gobierna Ibarretxe se pondrá a plan, so pretexto de que si algo le sobra, son kilos, siquiera sean de euros. Si por el contrario el mando le toca a Camps patrocinará el café de Colombia, la copa América y hasta el viaje a Cuba a por el puro. Si lo hace Chaves dará jornales. Y si la vara recae en Touriño invertirá en mininfundios. Incluso, en caso de que el poder sea de Carod, le pagaría una estancia en Argentina para que el pobre hombre cate república.
Con estos métodos no le va mal, desde luego. En términos de beneficios el mercado ha dejado un billón para el mejor banco, que es el suyo. Lástima que no todos tengan el mismo saldo. No lo tiene el español medio, cuyo humor es variable desde que se le incrementa la hipoteca. No lo tiene aquel al que no le llega el dinero a las 23 horas, que es final de día. Ni la que, aunque le encantaría ser madre, se ve forzada a tener el mes porque es regla no escrita que los niños ya no vienen con un pan debajo del brazo. Y no sigo porque no quiero hacer sangre con esto. Vaya que me salpique.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Regina y yo

Sonsoles, si detrás de un gran hombre hay siempre un enorme complejo de Edipo (madre no hay más que una) con anillo de compromiso, detrás de una gran mujer lo que hay son dos cojones ocultos en lencería fina. Los que demuestra tener bien puestos Regina Otaola, la alcaldesa popular de Lizarza, el coto gudari en el que en esta señora entona el soldadito valiente al izar en el Ayuntamiento a nuestro máximo común divisor, la bandera, frente a una población antifranquista que curiosamente le recita a Millán Astray al darle vivas a la muerte.
Un simpatizante de ANV le acaba de comunicar a la regidora que tiene los días contados. Tal vez el batasuno es un médico de proximidad que ha descubierto de un vistazo que la regidora padece una patología terminal, pero lo más lógico es que lo suyo se trate menos de un diagnóstico que de un sueño con Elsa Pataky. De un deseo, vamos. Si es así, que lo es, me lo pone difícil el partido de ETA para que lo mantenga en la legalidad. Ya no se trata sólo de que estos hijos de puta no condenen los atentados sin funerales de la mamá grande. Ahora las amenazas a las constantes vitales de la regidora son tan frecuentes que el votante se va dar cuenta de que finjo estar en Babia cuando en realidad estoy en el ajo.
Que esta mujer menuda se juegue el pellejo dejándose la piel contra la piedra perjudica al hombre por cuyos huesos estás, Sonsoles. Regina lo tiene todo a favor para convertirse en símbolo. Por lo pronto es un diamante en territorio bruto. Otaola se sitúa a medio camino entre Ghandi y el general Custer: propugna la paz mientras combate a los txerokis. Además, que la quieran quemar la aproxima a Juana de Arco, y tiene de Agustina la nobleza baturra. Por si fuera poco, y esto me duele, es capaz de convertirse en carne de óbito por una bandera. Como Mariana Pineda.
Y ante su determinación opongo yo un patriotismo de fin de temporada. Ahora que me conviene mostrar el carné de hombre de Estado he ordenado que todas las campañas institucionales pongan en el remite Gobierno de España para que me lleven en la buena dirección constitucional de cara a las elecciones. Pero lo cierto es que de ahí no paso. Sin que haga mucho para evitarlo en Cataluña se prepara la secesión mientras a orillas del Sil se rescata el himno gallego con la única intención de oficiar la marcha fúnebre al de España. Entretanto, en el norte se enseña a los niños a odiar al nativo no nacionalista, como Regina, que es más vasca que la merluza. De todas maneras poco podrán hacer las ikastolas frente a esta mujer de la vieja escuela. Y poco podré hacer yo, aunque tire de pizarra, para que la táctica doblegue al valor. Contra una mujer dispuesta a que le abran fuego se queda en nada un vendedor de humo.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Ideas de diseño

Sonsoles, como tengo la cabeza bien amueblada sólo salen de ella ideas de diseño. Bonitas y baratas, pero poco funcionales. Lo que les sobra de estilo les falta de sustancia. Mi cerebro construye una especie de pensamiento que es mono pero no evoluciona. Nada más lógico cuando, como es el caso, el hipotálamo cerebral y el tálamo nupcial tienen a Ikea como origen. Por este motivo aporto a la vida política española conceptos de melamina. Y no es que no tenga tablas, es que son malas.
De ahí que alborote a medio país con mi catálogo de novedades políticas. Así, si hago una ley para que los homosexuales contraigan matrimonio se ponen fuera de sí los partidarios de la coqueta, siempre que sea mujer, por dar una salida a los del armario. Si promulgo una ley contra el alcohol me saltan encima los del mueble bar. Y si me inventara una norma para acabar con los malos olores ten por seguro que los del cuarto de baño también echarían pestes.
No exagero. Recuerda que cuando intenté recuperar la memoria del 14 de abril se me sublevaron los que no olvidan el 18 de julio. De todos modos no me quejo. Estas son las dificultades lógicas de quien opta al título de estadista del siglo. Ni tampoco me arredró. Terminar lo que inicio es para mí una cuestión de principios. Quedarme a medias sería un signo de tibieza. Y la debilidad no es mi fuerte. De hecho, mi lema para avanzar revela de qué pie cojeo: ni un paso atrás de más, ni una zancadilla de menos. Gracias a esa garra he pasado a dominar la manada parlamentaria desde un simple escaño por León.
Ahora sólo me queda convertir en vitalicio mi mandato para que con reintegro, que es un poco de suerte, lo hereden las niñas. Lo de sucederme a mí mismo porque no tengo parangón me resulta familiar. Ningún presidente del Gobierno español de la democracia se ha resistido a la vanidad. Felipe dirigió una época soberbia, así que tuvo motivos para ello hasta que su gabinete dio la de arena con la cal viva. Tampoco los de Aznar fueron malos tiempos, pero se equivocó al casar a su hija en el Escorial, lo que certificó el divorcio con un pueblo que más que las nupcias con medias de Valentino adora las bodas en las que se subasta la liga de la novia. Por eso, ego, el grande, para no cometer el mismo error de ombligo megalómano que mis antecesores, le he dicho a Moraleda que me sirva de moqueta cuando ponga los pies en el suelo. Y que me recuerde mi condición de mortal. Y es que, tal y como acabo con España, lo soy, pero de necesidad.