No te imaginas, Sonsoles, la de españoles que podrían ser presidentes del Gobierno. ¿Que qué hago aquí? Hay quien dice que llevo este tren de vida desde que otros lo llevaron de muerte. Hay quien dice que el coche cama del poder estaba registrado a nombre de Mariano antes que la onda expansiva de Atocha le mandara a tercera clase. Hay quien dice que el gozo electoral del PP se ahogó en el pozo del tío Raimundo, que ha sido para los populares el tío Paco con las rebajas de la guerra de Irak.
Habladurías de mal perdedor. Yo estoy aquí para salvar a España, concepto discutido, de la unidad, concepto discutible. Estoy aquí para que Cataluña olvide que Castilla le dio a els segadors un repaso en su propio campo. Estoy aquí para irme por las ramas del problema vasco aunque desde Santurce a Bilbao el árbol de Guernica sea el del ahorcado para los no nacionalistas. Estoy aquí para contemplar como el bosque animado gallego se convierte en ley de la selva celta.
Sí, ya sé que esto prueba que he salido rana en lo tocante a la unidad indivisible del país. Pero la indivisibilidad es también un concepto a discutir. En ninguna parte está escrito que lo que los Reyes Católicos han unido tras ocho siglos de bronca no lo pueda separar en una legislatura por las buenas un servidor, que atiende por republicano, laico y máximo común divisor de la suma de intereses cruzados que es España. De ahí que liberados del yugo del tanto monta hayamos pasado como flechas al tanto da.
De manera que vamos a fijar criterios: España, grande, sí, casi tanto como la paz. España, libre, más que un taxi en una aldea. España, una, sí, pero global. Ese es mi modelo de país. Ya lo sabes. Y lo saben los españoles, a quienes hablo claro. No como la derecha, que está abonada por entero a las medias verdades.
Si no, recuerda el 11-M. Ha sido ETA, dijo mi antecesor. Ya. Bien sabía Aznar que quienes convirtieron Atocha en estación término para dos centenares de vidas llevaban cimitarra. Asi que, aunque signifique andar por el filo de la navaja, no nos viene mal que este Gobierno ayuno de coraje tenga tantas contemplaciones con los del ramadán. Todo es poco para evitar otra vez el efecto de las tripas moras en el corazón de Madrid.
Porque fueron moras aunque alguno me ponga verde por mantener esta teoría. Hay quien considera peregrina la tesis de que los autores miraran a La Meca. Hay quien asegura que los que lo hicieron están más cerca de Sabino que de Saladino. Tonterías conspirativas. Cierto que hay contradicciones sobre el nombre del explosivo, pero por si el tytadine lo mejor es darle eco a la goma dos.
El juicio, en cualquier caso, ha dejado las cosas en su sitio. Las ha dejado en Leganés, en el piso piloto del conductor de la masacre, en la morada de El Chino, lo que aclara que para evitar más tragedias de cercanías hay que entenderse con los del lejano oriente. Aunque eso moleste a Bush. No más matanzas por el de Texas. Más que nada porque no es el imperio, sino la alianza de civilizaciones la que traerá la buena nueva.
Ya sé que parte de la morería juega sucio por pretender conquistar Al Andalus. ya sé que no son trigo limpio los que están más por las tortas que por el pan, pero hay que ser comprensivos con las naciones guerreras del Islam aunque traten a los católicos como a las chicas. También para mí, embajador de la paridad, feminista de carné, hombre por imperativo legal, resulta duro que en tierras sarracenas se practique la ablación para no darles a las mujeres el gusto.
Pero es lo que hay. Tenemos que integrar a los integristas. Debemos, en aras del encuentro de culturas, que es partido de máxima rivalidad continental, atraer a los imanes, abrir paso a los emires y darles la llave de Guadalete a los descendientes de Almanzor. Más que nada porque a la hora de acogerlos en España mejor enseñanza sacamos de don Rodrigo que de don Pelayo.
lunes, 2 de julio de 2007
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2 comentarios:
Muy bueno tu artículo, pero como tú bien dices, el juicio ha dejado las cosas en su sitio. Aquí paz y después gloria.
Zapa dos
Enhorabuena. Tu opinión se ajusta en todo momento a los requerimientos de Calidad Democrática que contempla nuestro movimiento nacional por la libertad para los próximos cuatro años. Lo someteremos a nuestra asamblea local, provincial y federal, a la comunidad de vecinos, al hogar del jubilado y a la asociación de feriantes así como al resto de los ciudadanos para que desde su opinión y participación activa podamos valorar tu iniciativa literaria de una forma global, como la aldea.
Saludos camarada ¡¡
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