Sonsoles, ¿dónde está el álbum de mis animales de cabecera? Aquí hay cromos sueltos: Bambi, La vaca que ríe, Suso de Toro... No, estos no son. Ah, aquí está. Míralos: La Tigresa, Santi Potros, Josu Ternera. No hay nada como un repaso a la fauna ibérica para comenzar bien el día. Aunque sean bichos malos, son el futuro. Lo único que necesitamos para que sea perfecto es, como en Irlanda, libertad sin ira. Pues sea. Démosle vía libre a la autodeterminación y démosle el reino de Navarra a los que, a fuerza de armarla, festejan cada siete de julio a San Quintín. No es mucho para que a cambio tengamos la fiera en paz.
Cierto que también quieren que yo deje libre a De Juana, pero estoy preso de las circunstancias. La imagen en la que mete tripa para que ETA saque pecho aclara que estamos ante un fotomatón, Sonsoles. Y no es rentable que saquemos por la puerta de atrás al que se ha llevado por delante a 25 ni que le concedamos una segunda oportunidad al que quiere el tercer grado para darnos la primera en la frente.
Otra cosa es que, si no tiene oficio, De Juana saque beneficio a su voluntaria falta de apetito. Yo que él patentaría la dieta Chaos y adíos a la grasa: un par de semanas sin calorías, ducha helada para dos personas y jamón más de tapadillo que de York. Lo paradójico es que se trata de la primera dieta que quiere acabar con un régimen, siquiera sea el constitucional.
Junto a De Juana, los gudaris de todo a cien han matado a cerca de mil. Es cierto. nada que objetar. Las víctimas de la banda merecen toda mi consideración, mi respeto: beso a usted la mano, ya que es complejo postrarme a sus pies, señorita Villa, doña Irene ¿Cómo le va Pagaza, qué tal su hermano?, ¿Qué tiempo hace en Italia, llueve sangre en Sevilla, querida Jiménez Becerril?. Me tiene usted que presentar a los niños de Ascen.
¿Lo ves? Soy hombre educado, de bien. Tanto es asi que aunque me río del valle de lágrimas,comparto con matices la conclusión del sermón de la montaña: de los que sufren será el reino de la tierra. De la tierra vasca, añado. Porque, hoy por hoy, nadie sufre más el frenazo a sus aspiraciones que los adictos al coche bomba. No es es de justicia que por un quítame allá esa independencia les hayamos declarado la guerra.
De ahí que el ministerio público no meta mano a quienes meten miedo. No hay nada como un fiscal jefe que entienda, en la lógica de la erótica del poder, que tus deseos son órdenes. Buen chico este letrado. Espero que no se enfade la nobleza por tratar como uno de los míos al Conde Pumpido, pero es que este hombre evidencia que la sangre azul ha degenerado tanto que ahora le dan el título nobiliario a cualquiera.
El caso es que sirve a mis intereses. Como la mitad de los españoles a la que tengo a pensión completa. El que no come de mi mano bebe los vientos por mí. Por eso secundan mi estrategia, que es la del diálogo. Yo siempre lo digo: hay que dialogar. La palabra es la esencia de la libertad. Tras cada mudo se esconde un dictador. Así que hablemos, démonos a las fricativas en lugar de la bronca. Ya sé que donde unos ponemos octosílabos otros ponene el calibre nueve, donde unos la nuca, otros la bala, pero debemos ser elásticos con los de la goma 2, aunque en lo tocante a que nos llegue la muerte quieran darnos prioridad uno.
Eso es lo de menos. Por encima de los principios está el fin. Mi fin es la paz. Soy la paz. Tanto es así que de estar yo cuando Herodes no habría habido niño muerto, sino, a lo sumo, interrupción no deseada del embarazo. De estar cuando Lepanto no le hubiéramos dado un baño al turco, sino Venecia, aunque eso fuera para la cristiandad ducha de agua fría.
Todo por la paz. La paz, como el amor, no exige nada a cambio. Y menos la humillación del verdugo. Como quienes caen por ella no son martíres de una causa, sino consecuencia de una guerra, es preciso para resolver el conflicto interno que las víctimas, las de las manos blancas, den su brazo a torcer. Aunque eso implique que Miguel Ángel Blanco, en lugar de dolor de España, no pase de daño colateral vasco.
domingo, 1 de julio de 2007
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