lunes, 30 de julio de 2007

Tsunami para España

Sonsoles, otra paradoja territorial: todos los que me hacen la ola ofician de tsunami para España. Ahí están para demostrarlo maremoto Carod, galerna Ibarretxe y marejadilla Llamazares, llaves de mi gobierno dispuestos en el fondo a darle matarile a la nación. Como necesito su apoyo parlamentario para guiar la legislatura a buen puerto me he convertido en buque insignia de unas exigencias que nos llevan a la deriva, dado que propician el abordaje del país como paso previo a su naufragio.
Lo malo es que sin ellos lo tengo crudo. Y ellos sin mi, no sacarían petróleo como ahora de la situación. Aunque los independentistas echan pestes de tu marido saben que irían de culo con otro inquilino en la Moncloa, asi que sus críticas con la boca chica no son más que un órdago a la grande para quedar bien ante su pequeña clientela electoral. De hecho, cuando los requiero para cargar contra el PP, que es árbol caído, me superan a la hora de dar leña.
Para hacerlo utilizan a sus cachorros que, visto como se las gastan, tienen menos de de savia nueva que de bruta. Asi, la muchachada que pide justicia para Cataluña no conoce más ley que la de la calle mientras que la del País Vasco es jornalera de la guerra a fuerza de ser experta en batalla campal. En cuanto a la actitud de los antisistema de IU también es para llorar. Más que nada porque tienen con los disturbios tanta relación o más que los gases lacrimógenos.
Lástima que tampoco pueda yo sacar pecho por mis niños de teta. El vídeo en el que el mocerío de mi partido dispara misiles tierra-aire con la doble intención de mandar a tomar viento a Aznar y convertir a Rajoy en reincidente en catástrofes atmosféricas indica hasta que punto mis chicos, a fuerza de tener menos intelecto en el encéfalo que fascismo en las venas, tienen los dos dedos de frente en el de juventudes.
Cosas de la edad de merecer, que, con frecuencia, más que divino tesoro es canción del pirata. En su descargo hay que decir que aprenden del ejemplo de sus mayores, los perros viejos de la política, que no cejan en su objetivo de dejar a España hecha unos zorros.
Hasta el momento he intentado frenar sus intenciones con una mezcla de cesiones y buenas palabras, pero de poco sirve emplear la diplomacia con un Rovira que pretende abrir embajadas culés en medio mundo o invitar a merluza a la vasca al lehendakari, el chico del norte que a toda costa quiere comerse al pez grande español. El problema es que me tienen en sus redes, así que sólo me vale conseguir la mayoría absoluta para evitar que el futuro del país lo decidan los que a base de jugar sucio no la hacen nunca limpia.

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