Sonsoles, este verano no habrá todos los días un plátano, que luego llaman bananera a mi idea de república. Así que en lugar de a Canarias sopeso ir de vacaciones a Doñana, cerca de Manolo, dueño del coto privado andaluz y único de la foto de la tortilla que aún manda un huevo, toda vez que Felipe es vieja gloria y que Guerra no da mucha.
Tampoco están hoy en el machito otros barones, si bien, después de mostrársela, les he dado una salida. A Paco Vázquez, como es un cielo, lo tengo en el Vaticano y a Bono, puesto que es bomba de relojería, le he pedido que en los debates del Congreso controle los tiempos de tal modo que haga estallar a la oposición. En cuanto al amigo extremeño, lo tengo prejubilado. A Juan Carlos, otrora tan guerrero, le sentará bien el reposo. Ibarra no era el mismo tras el infarto. Te lo digo de corazón.
Chaves, el último de la joven guardia roja que envejece en el poder, es otra cosa. Con Manolo sintonizo más aún que con la SER. Compartimos la tesis de que el partido es más importante que la nación y la de que el PSOE está muy por encima de la ficción de la realidad nacional andaluza. Lo ha demostrado con creces en la legislatura: si hay que cerrar los ojos para digerir el estatuto catalán, hasta el del culo. Aunque su aprobación implique que le den a los andaluces.
Los rivales de este experto en vista gorda dicen que hace un flaco favor a su pueblo al supeditar el interés general al ideológico, pero lo cierto es que, a tenor de cómo gana las elecciones, tiene mano con la plebe, mérito al que, todo sea dicho, no es ajeno su brazo derecho, el consejero de la Presidencia, quien a su vez alimenta a los voceros del régimen que nutren a los autóctonos de información basura. Lo cual, jugada redonda, cuadratura del círculo.
Me han dicho, Sonsoles, que gran parte de los medios de comunicación de la comunidad vive en permanente mes de mayo al cantar a diario venid y vamos todos con flores a Zarrías. Dicen que los chicos del coro le bailan el agua a la Junta y le dan palo al PP. Canal Sur, el primero. Tanto es así que hay quien propone que su periodista de cabecera, Martín Benítez, dado que parece emitir siempre en periodo preelectoral, denomine a su programa La campaña del tío Tom.
No te lo vas a creer, pero la prensa andaluza es más amiga del apagón informativo que de la luz y taquígrafos. Su silencio contra natura habla a las claras sobre el estado de la región. Controlados los medios casi por entero resulta lógico que Chaves tenga atada la mayoría absoluta. La estrategia mediática consiste no sólo en barrer para casa sino en no meter al presidente en ningún fregado. Y en poner sordina a aquellos en los que se mete solo. De ahí que ni siquiera le haya afectado la abundancia de parientes instalados en la administración o sus aledaños. Un periódico le acusó de nepotismo, pero me da a mí que su familia le apoya.
miércoles, 25 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario