domingo, 7 de octubre de 2007

Ja sóc en Fráncfurt

Sonsoles, aunque Cervantes hubiera escogido el Ampurdán en lugar de La Mancha para iniciar las andanzas del ingenioso hidalgo sería despreciado por las autoridades culturales catalanas por narrar en castellano las cuitas del caballero de la triste figura. Aunque hubiera elegido a un payés para dar vida a Sancho Panza y convertido a una buena moza de Figueras en Aldonza Lorenzo, su decisión de escribir en román paladino le habría dejado fuera de la lista de autores escogidos para representar a la región en la feria del libro de Fráncfurt. No exagero. Quien por esta causa no incluye en la selección a Marsé no habría tenido tampoco reparo en prescindir de don Miguel para el equipo titular. Lo que demuestra que, a fuerza de optar por escritores que juegan en otra división, la Generalitat está más cerca en esta cuestión del Hércules de Alicante que de Sansón Carrasco.
Allá ellos si prefieren charlar en su idioma en Els quatre gats a leer en el nuestro El coloquio de los perros, pero lo de acudir a una feria sin su mejor plantel es error ganglio, de bulto, porque no es lo mismo presentar en Alemania a quien tiene en su haber Las últimas tardes con Teresa que al que aporta como mérito su asistencia a las noches de Bocaccio. A no ser que la injusticia se derive del resentimiento. No te extrañe que a la gauche gobernante le moleste que don Juan haya reflejado mejor que nadie a través de su personaje más seductor la dificultad para integrarse del charnego en la sociedad catalana. Montilla es la curiosa excepción, dado que, además del origen, comparte con Pijoaparte las ganas de medrar. Les diferencia la actitud. Manda cojones lo que sube uno allí cuando le faltan huevos.
El caso es que si al dejar en tierra a Marse fallan, tampoco aciertan al no captar a Javier Cercas. Menuda tropa debe de ser la que no recluta al autor de Soldados de Salamina. O la que deja fuera de la convocatoria a Eduardo Mendoza, el escritor que ha convertido a Barcelona en ciudad literaria, en Dublín sin dublineses, en Macondo con Diagonal. Pocas miras se le llama a eso. A cada lugar debemos de mandar lo mejor que tengamos. A mí me pincha constantemente Pérez Reverte y no se me ocurriría dejar fuera de una lista al maestro de esgrima verbal. Lo que ha hecho la Generalitat viene a ser como si el PSOE, so pretexto de que está relacionado con el puño y la rosa, mandara a disputar una velada de boxeo en Alejandría a Pepiño Blanco en lugar de a Dum Dum Pacheco.

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