lunes, 24 de septiembre de 2007

El despilfarro

Sonsoles, tú me admiras porque hablo y miro al suelo, pero he de aclararte que si desde mis remotas mocedades no miro directamente a los ojos de los españoles es porque notarían que se la intento meter doblada. Decretar ayudas para jóvenes, cheque dodot para maternales y odontólogo para infantil sin que me entre la risa tonta me resultaría imposible si tuviera que sostener la mirada de la población, esa dama boba que cuando hace la vista gorda se deja engatusar por alguien que les promete el oro y el moro para en la práctica sustituirlos por bisutería dorada y alianza de las civilizaciones.
Mariano dice que terminaré ofreciéndole a los votantes una mansión en el Cáribe, pero se queda corto en su vaticinio inmobiliario. Además de adosado en La Habana prometeré jineteras para los que lleguen a la isla con fama de sementales. Por su parte, los adictos al ron disfrutarán de una consumición gratis en Copacabana junto a Bebo Valdés. Asimismo, pagaré una noche en Guantánamo a quien realice tesis sobre la tortura al objeto de que tengan la oportunidad de sufrir en su propia carne los métodos del cerdo imperialista. Para ser justo debería también patrocinar un estudio sobre la vulneración de los derechos humanos que lleva a cabo el comandante, pero eso sería dar demasiado por culo a quien no tardaría ni un minuto en llamarme mariconzón.
Cuba al margen, como las arcas nacionales están hasta arriba puedo permitirme un gasto social extra que tendrá una fuerte repercusión electoral el día del sufragio universal. Eso es lo que pone fuera de sí a Mariano, incapaz de ofrecer alternativas a propuestas como la de patrocinar con billete verde el estado de buena esperanza, incentivar los daños económicos derivados del arrendamiento de terceros sin ascensor y ofrecer a modo de revisión bucodental un suplemento de calcio a quienes tienen los dientes de leche.
Aunque los beneficiarios besarán el terreno que piso, la formación popular, picada por lo de las muelas, nos acusa de tirar la casa por la ventana al conceder subvenciones como la de la vivienda. Lo que demuestra que Rajoy no es un buen patriota. Un español de ley no guarda para mañana lo que pueda gastar hoy. Entre la cigarra cantora y la hormiga previsora no hay color. Puede que la segunda asegurará su vejez, no digo que no, pero mi modelo a seguir es la primera por aquello de que sería capaz de ganar el festival de San Remo sin dar un palo al agua.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Una cierta obsesión noto en tus escritos respecto a Cuba. Sin que me interpretes mal, ni me juzgues prosoviético, prochino o cochino, me atrevo a decirte que las obsesiones no son buenas.
Abrazos.