domingo, 30 de septiembre de 2007

Cuatro gatos, pero de angora

Sonsoles, el escribidor podía haber seguido de picos pardos con la tía Julia en lugar de presentarse por sorpresa a la puesta de largo del partido Unión, Progreso y Democracia para arropar a la Rosa Díez. Tengo que reconocer que, salvado don Vito, no es posible contar con mejor padrino que Vargas Llosa para presentar en sociedad a una nueva formación política. Mientras yo me tengo que conformar con Suso de Toro ella cuenta con el apoyo del autor de La Ciudad y los perros, lo que mal que me pese acredita que los cuatro gatos que la apoyan son de angora.
Lo malo de conceder DNI español al gran prosista del nuevo mundo es que no existe reciprocidad. Su conversión territorial no le convierte en viejo amigo ni garantiza que te esté eternamente agradecido. Por el contrario, en lugar de regalarme los oídos de por vida me tira siempre de las orejas por considerar que soy responsable de la epidemia de independentismo que afecta al país. La falta de cortesía es evidente. Mario debería de entender que por mucha gramática que sepa resulta poco elegante poner de chupa de dómine al anfitrión. Cierto que Federico Luppi, otro reinsertado de lujo, pidió con acento porteño un cordón sanitario para aislar al PP, pero no es lo mismo exigir cuarentena para una oposición que da mala espina a todo el mundo que acusarme a mí de trabajar por la España invertebrada.
En su descargo hay que decir que Vargas Llosa es víctima de una patología mental que afecta a quienes dejan el cabo de Hornos para venirse al epicentro de la quema. Padece en concreto esquizofrenia territorial, doble nacionalidad, lo que le convierte en un incordio en ambos países. Tanto es así que si Pepiño propone que se le abra un expediente de expulsión me lo pensaría mucho porque no creo que a Alan García le haga ninguna gracia incluir de nuevo en el censo a un hombre que si algo no se muerde es la lengua española.
Además, si extradito al que será Nobel de literatura me quedo sin el de la paz. Lo que tenemos que hacer es atacar con las mismas armas que el partido de Savater. Para nivelar la contienda lo suyo sería que participara Gabo de telonero en la próxima convención del PSOE, porque me da a mí que una de nuestras fijas, Pilar Bardem, aunque haga papeles de chica con líbido atrasada, no tiene nada que hacer frente a las visitadoras.
Otra opción es que convenzamos al padre de Pantaleón de que no soy tan nocivo como cree, a ver si así me tiene un respeto. Mujer, no es que espere que me dedique un libro quien se presentó por la derecha a la presidencia del Perú, pero de ahí a que me tome por un Fujimori de León media la misma distancia que entre bailar en feria la puta de la cabra y leer en la intimidad La fiesta del chivo.

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