Sonsoles, Quevedo se la jugó a una carta cuando escribió con remite la epístola dirigida el conde duque de Olivares en la que ponía a romper aguas al prohombre de Felipe IV durante una época en la que lo único que cuadraba ante el valido era balar. La osadía del genio conceptista al no callar por más que con el dedo le costó destierro y mazmorra, que es figura jurídica situada a medio camino entre el adiós y los grilletes.
Eran otros tiempos. Nada que ver el coraje barroco de don Francisco con la melaza que destila la intelectualidad del nuevo milenio. Lo demuestra la exposición inaugurada en Cáceres en honor de Rodríguez Ibarra, en la que 14 artistas de la comunidad otorgan en su obra al ex presidente rango de icono del pop. Como Marilyn, pero sin faldas a lo loco. Qué le vamos a hacer: nadie es perfecto.
Te lo dice un experto en recibir halagos: se te cae el alma a los pies al observar que el espíritu crítico de los artistas está por lo general fuera de cobertura. La hagiografía colectiva aclara que sus autores, expertos en reverencias, sienten nostalgia del señorito. Por eso en la muestra quien no loa a Juan Manuel lo venera y quien no lo venera lo adora. Previa subvención, desde luego, que aquí, si no es a cambio de oro, la progresía no se pasa nunca con el incienso.
Bien nacidos si son, hay que reconocerlo. Puesto que le deben mucho, lo agradecen de más. Así, uno lo equipara a ET y otro que no debe ser de este mundo lo iguala a Carlos V, como si fuera equivalente la proeza de gobernar medio hemisferio con la de situar a Extremadura, Namibia con cerezas, entre los territorios españoles en vías de desarrollo. De lo que deduzco que esta gente no tiene sentido de la realidad ni Ibarra del ridículo. A mí me hacen esto y digo lo que el Guadiana: trágame, tierra.
Los que desde el valle del Jerte emulan al grupo El Paso lo llevan cambiado. El arte que popularizó Warhol es en esencia rebelde. Si querían ganarse el aplauso del otrora virrey les habría bastado con regalarle un bodegón con trucha o un paisaje de encinas. Todo antes que utilizar el arte para convertir en estadista a quien no ha sacado a su región del tercer mundo. Pero, ya puestos, considero que, en consonancia con la gastronomía local, la imagen que mejor define a este político pata negra es la de bellotero pop.
viernes, 21 de septiembre de 2007
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