Sonsoles, como Ibarra hace la guerra por su cuenta ha pedido el retorno de nuestros jóvenes al toque de retreta, a la cabezada en las garitas, al quinto levanta. En seis palabras: al servicio militar obligatorio y gratuito. Quién lo diría de este hombre de izquierdas, Ghandi de Las Hurdes, príncipe de la paz. A Juan Carlos, todo sea dicho, no le falta razón social, dado que justifica su propuesta de mili para todos en la necesidad de que el ejército español no esté formado en exclusiva por perdedores. Y es que al parecer al día de hoy sólo juran bandera los que no prometen.
El ex presidente denuncia en concreto que en la tropa tiene únicamente cabida el soldadito boliviano y el recluta padre de familia, con niño y sin recursos, procedente de la zona meridional de la penísula. Por este motivo pide que cumplan con España no sólo los García del Pino, sino también los Gómez Acebo, y propone que hagan imaginaria tanto la que se llame Lola como la que atienda por Simoneta.
La propuesta de Ibarra puede parecer sensata, pero no es más que demagogia extremeña con la que halaga al pueblo para engañarlo. Si instauramos de nuevo la mili ten por seguro que será otra vez la clase baja la que abastezca los cuarteles. Y no sólo por una cuestión aritmética –hay más mozos proletarios que pijos- sino también porque los cachorros de la alta suelen tener una excelente relación con el excedente de cupo.
Ibarra propone el regreso a la caja de reclutas porque considera que ésta es un cajón de sastre en el que cohabita todo bicho viviente. Piensa que allí allegados son igual los que duermen al raso y los que se tapan con sábanas de Holanda. Iguales, sí. Los cojones. El Ejército es la antítesis de la equidad. La normativa castrense otorga al general de división potestad para acosar al de brigada, que hace lo propio con el coronel, quien fusila al comandante, verdugo a su vez del capitán. Es tradición oral que, con órdenes a viva voz, entre todos éstos y algún cabo suelto le coman la moral a soldados de infantería que ofician de carne de cañón.
Por esto y por mucho más estoy convencido de que no sabe lo que dice en lo tocante al firmes, ar. Para mí que confunde las maniobras militares con las intrigas políticas y que asocia a Celia Gámez con pasar revista. Además, profesor como es, no te extrañe tampoco que considere una variante de la ley de Newton el cuerpo a tierra.
martes, 25 de septiembre de 2007
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