Sonsoles, la educación para la ciudadanía nos hará libres. De verdad. Ahí es nada una asignatura que cuestiona la religión, justifica la revolución pendiente, siempre que sea de la izquierda, ataca de modo salvaje al capitalismo, da jaque al rey al cuestionar la monarquía española y ensalza a los dictadores del nuevo mundo. Con esta materia vamos a pasar de la noche más larga al alba de América. No hay duda: en España empieza a amanecer.
Todo esto se deduce de la lectura de uno de los libros de orientación con que contará el profesorado. Aunque el texto en cuestión es un compendio de lugares comunes, esos que no llevan a ningún sitio en particular, será fácil inocularlo en sus destinatarios, los alumnos de primaria, quienes tienen tan poco formado el criterio que asumirán hasta que Largo Caballero era un señor. No en vano, en cuestión de cuentos, mejor tragarse el de Zapatero que el del gato con botas.
Aunque la oposición de tres al cuarto que padezco la ponga a caldo, la asignatura tendrá peso académico. Y seguirá la senda marcada por el libro en cuestión, que considera al capitalismo principal responsable del hambre en el mundo. Tanto es así que el máximo beneficiario del sistema, Bill Gates, es procesado sin jurado en el texto. Puesto que argumentan de modo tan infantil, se deduce que sus autores, en lo que concierne al ratón, prefieren, el de Susanita al de Microsof.
Queda claro que los amanuenses, más que por el libre mercado apuestan por los hermanos Marx y Engels, gemelos ideológicos que dejaron en herencia El Capital. De tal modo lo hacen que incluso justifican que el comunismo se salte el marco legal cuando la legalidad vigente le impida imponer la dictadura del proletariado por la vía democrática. Deben de considerar que en cuestión de supremo, mejor el Soviet que el Tribunal.
Aún con toda su carga política la asignatura contará para la selectividad. No será María ni, por cuanto ataca al catolicismo, madre de Dios. Porque si algo la caracteriza es su rechazo al cristianismo. No sólo por considerar a Morales, Evo, el primer hombre nuevo, sino porque propone al alumnado que crea en las matemáticas en vez de en la religión. De ahí que rechace lo eterno pero acepte lo que tiende a infinito, que prefiera cualquier resta al Sumo Pontífice y que, en cuanto a potencias, se incline más por la quinta que por las del alma.
Para mí que se queda corta. Yo sugeriría, como buen agnóstico y magnífico rival de Estados Unidos, que dirigiera la inquina a la confluencia de parroquia e imperio. En concreto a Los Ángeles y San Francisco, donde, aunque pertenecen al eje del bien, se tiene cierta tendencia a confundir el séptimo cielo con el de caballería.
Si me he pasado con mi apoyo al repaso que el libro da a las Escrituras, lo siento, Sonsoles, pero por más que lo intento no me sale la vena católica, que debe de ser, como indica su doble acepción silábica, la femoral. Tal y como me tiro al cuello de la Iglesia se nota que soy más bien acólito de la aorta.
martes, 7 de agosto de 2007
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