No es por el toro, Sonsoles, es por el foro. Si el asalto al morlaco de Osborne se hubiera producido en campos de Salamanca todo habría quedado en romance de valentía escrito con luna blanca, pero destrozar con nocturnidad la valla del astado en la Barcelona antitaurina aclara que la única copla que merecen que se les entone a los autores es la de los mozos del pueblo ya se han escapao, riau, riau. Por cabestros.
La acción ha sido reivindicada por la Hermandad Catalana La Bandera Negra, constituida por jóvenes con esperanza de acabar con los símbolos nacionales por la vía rápida. De ahí que eligieran al cárdeno oscuro plantado en la autopista. Aprovecharon que el torito guapo andaba sin botines para pisotearlo en horario facha: desde la madrugada hasta que tuvieron el sol de cara.
Aunque la autoría está clara, ya verás como me acusan a mí de la transformación del astifino patrio en chatarra nacionalista. A Rajoy y su cuadrilla les faltará tiempo para entrar a matar sin aguardar a los tres avisos ni dejarme posibilidad de indulto. Dirán que desde que tomé la alternativa no hago más que hacer faenas a España por dar alas a los que quieren que Cataluña vuele por sí sola. Hasta pondrán el ejemplo de que en pleno apagón le haya garantizado luz al final del túnel con el anuncio de la llegada del AVE.
De ahí que me hayan fastidiado bien los de la bandera negra, los de la senyera de luto, que no son más que maletillas de salón. Estoy seguro de que en una plaza seria sus acólitos no darían ni media verónica sin encomendarse a la Virgen. También tengo claro que los que van de chulos en San Cugat no dirían ni mu en San Fermín. Es más, de vivir en el franquismo se esconderían en el burladero cada vez que saliera al ruedo ibérico López Bravo. Aunque se la da de corajuda, me da a mí que esta Hermandad no le dura un asalto a la de ex combatientes.
domingo, 5 de agosto de 2007
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