Sonsoles, a Rajoy le quedan dos telediarios mal contados. Es decir, manipulados. Dice Mariano que de cara a las generales no le teme tanto al PSOE como a las televisiones por la predisposición del pueblo a añorar a Fernando VII. Puesto que la plebe está siempre por el vivan las cadenas no le falta razón al presidente del PP. Públicas y privadas han sido piezas básicas para convertir a un varón amable en teórico de la crispación. El lavado de imagen a fuerza de trapos sucios ha sido de tal magnitud que hemos conseguido convertir en abanderado del tortazo a un hombre que según sus próximos es tan bueno que a su lado un trozo de pan no es trigo limpio.
Ya será menos. Para mí que tras sus modales de mosquita muerta se esconde el hombre araña. De ahí que se suba por las paredes al comprobar como metemos tela de mano en la televisión. Hace bien en ponerse de los nervios porque lo cierto es que los informativos influyen de tal modo en el electorado que por sí solos serían capaces, si se presentara por su circunscripción, de hacer caballo ganador al potro de Vallecas. E incluso, lo que es más complicado, conseguirían que Sancho Gracia, paradigma de virilidad a la española, fuera el más votado en el entorno de Chueca.
Así que imagínate si ha sido fácil convencer a la opinión pública televidente, mientras ha interesado, de que De Juana, con ese tipo y esa novia, era un don Juan y la kale borroca cosas de críos. Y al revés: ahora que ETA ha roto la tregua por su cuenta hemos tenido el ojo de cubrir el riesgo electoral al sugerir a las productoras que Chaos vuelve a ser cíclope y el terrorismo callejero es preludio de la calle es mía.
Hay que reconocer que el mérito es de este partido. La derecha no es diestra en el manejo de los medios en tanto que los socialistas tenemos mano izquierda para meterlos en un puño. En la época de Aznar el PP repartió abrazos a los que le dieron el del oso. En cambio, el PSOE la única licencia que se concede es la de premiar a los propios con cargo al presupuesto y dejar a los ajenos a pan y agua para que naden en la miseria. De ahí que se indignen por la inversión anual del Gobierno en el ente público. No lo entiendo. Deberían considerar que no hay nada más normal que realizar transfusiones económicas ahora que la televisión es de plasma.
Pero aunque el receptor haga sangre al PP no es el único responsable del problema de comunicación que tienen los populares. Su presidente no es precisamente un hombre que dé bien en el LCD. Un señor que dice colosal en lugar de feo de grande no estará nunca enorme en la pantalla, donde tampoco cuela su presunta ironía gallega. A mí no me extraña: lo que él considera retranca no es más que morriña.
lunes, 20 de agosto de 2007
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