jueves, 16 de agosto de 2007

Líbido nacional

Sonsoles, parecer lo parece, pero éste no es un país holgazán. Si a la mayor parte de los españoles le tira la cama no es para dormirse en los laureles sino para despertar la líbido. Y, por lo que se ve, también la imaginación, según se deduce de un estudio que revela que nuestros compatriotas practicarían sexo lo menos cuatro veces a la semana. Para el carro, Manolo, que tengo el mes. Y es que aunque en cuestión de goce el español medio se diga experto en caza mayor lo más que ha catado, y con gatillazo, ha sido el conejo de la Loles. O ni siquiera eso, dado que aquí son multitud los que, como se les va la mano en cuestión de amor, se limitan a hacer el propio.
Luego cuentan que se han llevado al huerto hasta al perro del hortelano, pero lo cierto es que comen menos que dejan. Aquí es tradición decirse pariente del marqués de Bradomín cuando está claro que siempre se termina con la viudita del condel Laurel. Mejor. Otra costumbre del macho nacional es darse importancia del tamaño sin tener en cuenta que en España el único aparato desarrollado es el del PSOE. El reproductor suele ser de kilómetro cero, no tanto por su longitud, que también, cuanto por su poco uso.
El informe establece la distancia entre la que no quieren que la traten a palos y el macho varas. Así, las entrevistadas dicen que les gustan los hombres más tiernos que agresivos, lo que implica que los expertos en salto del tigre deben ensayar ahora el del gato que está triste y azul si es que quieren arañar algo por la vía del romanticismo. A ellos, por el contrario, más que las palabras bonitas les gusta que le hablen sucio, lo que motiva que las damas cuando lleguen al clímax prescindan del Binaca.
Donde hay más afinidad es en el apartado afrodisiaco. A varones y hembras les gusta por igual mezclar comida y excitación, algo que resulta lógico cuando lo que se dirime es el apetito sexual. Claro que también en esto hay diferencias pues mientras unas piensan en ostras otros lo hacen en mantequilla, de modo que les separa la distancia que media entre las que quieren el alimento para abrir boca antes que piernas y los que lo quieren sólo para ir de culo.
Otro apartado que les desune es el de las variantes sexuales. Ellas apuestan por la creatividad, mientras que a ellos les gustaría que las chicas, dado que se las dan de listas, pasaran cada noche examen oral en La Sorbona. Total, lo de siempre en España: todos contra todos. Ni siquiera cuando media el placer varones y hembras comparten los mismos gustos. De hecho, únicamente coinciden en que, aunque se saben hijos de la sociedad de la información, le dan menos importancia a la agencia Efe que el punto G.

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